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Legisladores estadounidenses cerca de acordar plan de auxilio de $15 mil millones
Congreso aprobaría pronto rescate automotor

General Motors, Ford y Chrysler solicitaron dos veces ayuda al Gobierno para mantenerse operando

Washington
EFE

Líderes del Congreso y de la Casa Blanca prevén anunciar pronto – incluso no descartaban sellar la negociación anoche –, un acuerdo sobre un plan de rescate de $15 mil millones para los “Tres Grandes de Detroit”, pese a que existe un foco de resistencia en el Senado.
Tanto el Congreso como la Casa Blanca han estado negociando tras bambalinas un plan de ayuda para General Motors (GM), Ford y Chrysler, que contendrá ataduras, pero ayudará a los principales fabricantes de automóviles de Estados Unidos a conjurar la bancarrota.
“Creo que habrá un anuncio sobre un acuerdo antes de que termine la jornada (ayer), y antes de que finalice la semana habremos enviado un préstamo de corto plazo al despacho del presidente”, dijo el legislador demócrata Barney Frank a la cadena CNBC.
Frank, que dirige el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, explicó que el préstamo de $15 mil millones, aunque “insuficiente”, ayudará a los “Tres Grandes de Detroit” a sobrevivir hasta marzo de 2009.
Por ahora, las partes han acercado posiciones sobre tres “principios básicos”: que el préstamo salga de un programa ambiental para la fabricación de autos eficiente
s y ecológicos, que el Gobierno sea el principal acreedor y que se cree una junta de supervisión sobre el manejo de los fondos de emergencia y la reforma del sector.
La legislación no abordará asuntos relacionados con los recursos humanos, pese a que algunos congresistas incluso han pedido la cabeza del presidente de GM, Rick Wagoner.
Frank enfatizó que $15 mil millones es poco ante la crisis de liquidez que afrontan las empresas automotrices y prefiere, al igual que muchos demócratas, que el salvavidas sea de al menos $25 mil millones.
El legislador está a favor de que la diferencia se financie con el plan de rescate aprobado para Wall Street, pero la Casa Blanca se opone a recurrir a ese fondo.
El martes pasado los máximos ejecutivos de Detroit presentaron ante el Congreso un plan de reestructuración y viabilidad, y pidieron un total de $34 mil millones para salir a flote.
La Casa Blanca se manifestó optimista sobre el plan de rescate ahora que se han superado los principales escollos.
“Parece que tenemos un acuerdo sobre los principios básicos que se requerirían para que el presidente pueda firmar un proyecto de ley”, señaló la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
Perino reiteró la postura de la Casa Blanca de que cualquier rescate debe estar condicionado a que las empresas automotrices pongan en marcha un plan “creíble” de viabilidad a largo plazo.
Mientras, una treintena de trabajadores y sindicalistas de Michigan, Indiana, Ohio y Nueva York llegaron ayer en caravana hasta el Capitolio, en busca de una mano amiga.
“Hemos llegado acá porque queremos que el Congreso nos ayude a fortalecer a la base manufacturera. Esta crisis es una oportunidad para transformar al
sector, pero no lo lograremos sin esta ayuda” dijo a Efe Mark Brenner, portavoz del grupo, que argumenta que el colapso del sector será sinónimo de millones de despidos.
Por su parte, GM -la que peor está de los tres fabricantes- ofreció ayer un “mea culpa” en una carta abierta, en la que reconoce que “decepcionó” y a veces hasta “traicionó” a los consumidores.
“Aunque seguimos siendo el líder en ventas en Estados Unidos, reconocemos que los hemos decepcionado. A veces traicionamos su confianza al permitir una caíd
a de nuestra calidad (...) y nuestros diseños se volvieron deslucidos”, indicó el anuncio publicado en la revista especializada Automotive News.
El anuncio, según observadores, dista mucho de la arrogancia que mostró la compañía el mes pasado, cuando solicitó por primera vez la ayuda del Congreso, y se suma a la férrea defensa de Wagoner que ayer hizo GM.
Varios prominentes republicanos, entre ellos Richard Shelby, continúan oponiéndose al rescate e incluso el senador demócrata Carl Levin ha reconocido que juntar los votos a favor del plan “es un asunto complicado”.
Una vez aprobado el plan de rescate, la reforma del sector y su supervisión quedará como asignatura pendiente para el entrante Gobierno del demócrata Barack Obama.
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