Los comportamientos afirman los conceptos que queremos transmitir.
Si no hay un modelaje de la conducta que quiero observar será difícil (al menos en una empresa) que se cambie el modelo de gestión o la forma en que tradicionalmente hemos operado.
Si hablamos de que los negocios con futuro son negocios que impactan positivamente no solo los bolsillos de las personas dueñas, si no también el medio ambiente y la sociedad; llevar a la práctica a través de comportamientos visibles lo que eso significa debe ser una preocupación de todos los líderes.
Llegar puntuales, ser responsables con las tareas, rendir cuentas; son reglas muy claras en las empresas, pero solo cuando las vemos en el día a día y se convierten en comportamientos habituales se vuelven creíbles. En una pared, no hacen más que ser adornos.
Cuando la organización se decide por generar triple impacto (social, ambiental y económico) en el mismo nivel de importancia; lo que pasa a continuación es la traducción de esa decisión en comportamientos comprobables que haga que todas las personas se la crean.
Comportarse para la generación del triple impacto empieza por dejar de ver todo, solamente, a través del lente del retorno financiero y agregar a las discusiones preguntas como, ¿a quién podría afectar esa nueva inversión?; ¿hay comunidades en riesgo por el impacto de las acciones que se están haciendo?; ¿qué tanto impacto tendrá el nuevo proyecto en la vida de los colaboradores?
Si las personas que escuchan el mensaje sobre sostenibilidad no ven que las cosas cambian y que las personas al frente de la empresa no tienen una forma diferente de hacer las cosas, el mensaje no logrará calar y los esfuerzos perderán impulso.
Desde la manera en que se manejan las inversiones, hasta la forma en que tratan a las personas y sus familias, debe estar alineado para que sea creíble. Por eso, como decía en otra de las columnas, creer en esto es muy relevante, pues solo así llevarlo a la práctica será menos complicado.
El comportamiento no puede ser actuado, tiene que estar asumido y debe asociarse a todo lo que pasa en la compañía. Es decir, de nada sirve decir que la gente es lo primero, si al primer indicio de algún problema financiero, se despiden a una gran cantidad de personas, sin hacer esfuerzos de otro tipo para recuperarse.
Tiene que notarse. Tiene que verse real, si no, la estrategia ni se ejecutará, ni será una buena práctica de la organización.
Tratar bien a las personas, preocuparse por el entorno, pedir resultados cuantitativos, rendir cuentas a la Junta Directica y Comité Ejecutivo, insertar indicadores de gestión en los planes de trabajo y evaluaciones de desempeño; son solo algunas de las acciones que acompañan un comportamiento alineado al triple valor.
Hace unos días hablaba con una persona que trabaja en un Banco y me decía que en algunos casos los desembolsos de los créditos no salen, si la empresa que está pidiendo el préstamo no cumple con ciertas regulaciones sociales y ambientales; es decir, el negocio no se cierra si no cumple con todo, aunque sea un negocio con solvencia financiera demostrada.
Esos son los comportamientos que necesitamos. Que se note en todo lo que se hace. Que se transforme la manera en que actuamos.





































