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En los días del petróleo a $100, los banqueros inundaban la oficina de Travis Stice en Midland, Texas, tratando de venderle las maravillas del crédito fácil.

Stice no compró, ni siquiera cuando los analistas bursátiles insistieron en que Diamondback Energy crecería mucho más rápido si él gastara más del dinero de otras personas.
“Llegaban banqueros con montañas de dinero que decían: ‘Aquí hay deuda, tómenla’”, dijo Stice, el máximo responsable ejecutivo de Diamondback.
En la actualidad está al frente de una de las compañías petroleras de mejor desempeño del país.
Diamondback subió 12% el año pasado mientras el crudo bajaba 30%. Moody’s Investors Service elevó en 2015 la calificación crediticia de la compañía, que fue una de las únicas diez firmas de petróleo y gas que ganaron esa distinción.
Es toda una reivindicación de una compañía que resistió la ola de bonos basura que alimentó a muchos de sus competidores.
“En retrospectiva, sin duda parece una buena decisión”, dijo Stice. “De no haberlo hecho, en este momento tendríamos una montaña de deuda en el balance, y la verdad es que no podríamos sobrevivir”.
De los 61 miembros del índice de compañías exploradoras y productoras independientes de América del Norte de Bloomberg Intelligence, Diamondback se cuenta entre las apenas cuatro que subieron el año pasado.
Las otras fueron PDC Energy, Newfield Exploration y Parsley Energy. Todas evitaron acumular deuda barata.
Durante el auge, los inversores volcaron dinero al shale.
Si bien las dimensiones del mercado de bonos de alto rendimiento se duplicaron entre 2004 y 2014, la cantidad correspondiente a compañías de producción y exploración se multiplicó por 11 y llegó a $$112.500 millones, según Barclays.
“Los mercados de deuda de alto rendimiento eran muy convenientes, y nadie esperaba que los precios cayeran como lo hicieron”, dijo Arvinder Saluja, un analista de Moody’s.
Los elevados precios del crudo hicieron que los métodos tradicionales de medición del endeudamiento de una compañía petrolera resultaran engañosos, dijo Saluja.
Las ganancias crecían junto con los precios del crudo, lo que hacía que las compañías exploradoras parecieran saludables a pesar de que una creciente deuda las hacía cada vez más vulnerables a una caída.
Saluja analizó el flujo de efectivo retenido en comparación con cuánto crédito habían tomado las compañías.
Con esa medición, sólo se destacaban unas pocas compañías productoras: Diamondback, Pioneer Natural Resources, EOG Resources, Matador Resources y Cimarex Energy, según datos que recopiló Bloomberg a partir de declaraciones financieras del tercer trimestre de 2015.
 

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