Ha pasado la elección general y están claras las reformas y transformaciones que el presente gobierno de doña Laura Fernández desea poner en marcha. Con sobrada mayoría de 31 diputados podrá modificar las leyes de numerosas instituciones, fusionar muchas de ellas y pagar deudas vendiendo algunos activos del estado. Doña Laura ha señalado que pretende la transformación profunda e irreversible de la Segunda República y en consecuencia el establecimiento de la Tercera. No será sencillo sin los treinta y ocho votos para modificar la Constitución e instituciones constitucionales como la Contraloría o modificaciones al Poder Judicial.
Un proceso de refundación requiere de unidad nacional de propósito por lo que espero que el pleito, la descalificación y el insulto que tan comunes fueron en los pasados cuatro años cedan en intensidad y que la polarización y crispación política y social de Costa Rica busque disminuirse. En la unidad de propósitos y de objetivos de los costarricenses está la clave de futuros grandes triunfos políticos y bienestar generalizado para todos. El respeto a la opinión ajena y la consideración para quienes no piensan de manera idéntica a la gobernante harán que la libertad de expresión y la convivencia ciudadana mejoren notablemente en su ejercicio.
La democracia se desarrolla sobre un marco legal robusto. La división de poderes resulta en el mecanismo básico para que la ciudadanía vea resguardado el ejercicio de poder. Todos mandan en conjunto, nadie manda por encima de todos y a espaldas de las leyes.
La democracia es un mecanismo de toma de decisiones y una forma de vida. La decisión ha sido clara por lo que debemos estar satisfechos. No hay duda ni hay riesgo en el ejercicio de la voluntad popular, pero la democracia es también el sistema en el que gobiernan las mayorías con representación y participación activa de las minorías. Las minorías son adversarias no enemigas. La buena voluntad y el diálogo transforman adversarios en aliados. La agresión y descalificación transforman aliados en enemigos a muerte.
Grandes problemas requieren de grandes decisiones. La mayoría legislativa y la coincidencia en propósitos de ésta con la intencionalidad de la presidente de la república con toda seguridad conducirá a las transformaciones y soluciones deseadas por el partido vencedor en la elección general próxima pasada de manera pronta. Los problemas son realmente serios. El financiamiento de la CCSS que ha visto suspendidos sus pagos del Poder Ejecutivo por sus servicios prestados es cosa trascendental. Un abandono de la CCSS, de la salud de los costarricenses y de las pensiones de IVM llevaría al país a situaciones de violencia y confrontación extremas. Con mayoría legislativa y con la voluntad expresada por los electores de hacer de la gobernante quien dé solución a los grandes problemas resulta impostergable atender toda la problemática de la CCSS.
La seguridad del país está en vilo. La Escuela Nacional de Policía ha seguido formando buenos policías, pero depende la Fuerza Pública de las academias extranjeras para la formación de oficiales. La ausencia de una oficina de inteligencia policial de primer orden causa consecuencias indeseables y vacíos inestimables en la función policial. Con saber quiénes son y dónde están maleantes y cabecillas en todo momento, no se requieren grandes números de rasos ni de equipo para vigilarlos o detenerlos. La inteligencia policial debe de ser atendida. La infiltración del crimen organizado se combate con inteligencia policial. Es menester proceder con estrategia y con conocimiento.
La educación ha venido tremendamente a menos. La revisión de lo hecho para resolver lo no hecho es de indispensable necesidad. Sobre la educación se construye el progreso material del país, la movilidad social de las gentes y la capacidad de Costa Rica de aprovechar las oportunidades de comercio e industria. El FEES debe de ser revisado ya que se gasta en lo que no queremos ni necesitamos lo que impide que se gasten recursos en lo deseado y altamente necesitado.
La reforma del estado es impostergable. Fusionar instituciones, suprimir ministerios que ya no cumplen claros cometidos ni funciones productivas, transformar la burocracia pública para que la desplazada de una institución o ministerio a otro desempeñe nuevas labores es una tarea de gigantes que no se resuelve creando enemigos imaginarios. Todo ello se resuelve con seriedad, trabajo, estudio, consenso y unidad nacional.
Se ha iniciado un nuevo ciclo de gobierno. Felicito a los ganadores. Deseo a doña Laura Fernández muchas futuras felices realizaciones. A los señores diputados les deseo esclarecimiento de objetivos y colaboración íntima y activa en la construcción de un nuevo país.





































