Alberto Cañas

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Miércoles 10 Marzo, 2010


CHISPORROTEOS

Debo declarar que las actitudes y conducta de la Presidenta electa me estaban llenando de optimismo. La estúpida “tiranía dentro de la democracia” que desafortunadamente proclamó el señor Arias y que lo ha llevado a encerrarse entre cuatro paredes y a no escuchar ninguna idea, proposición o plan que no proviniera de su intimidad familiar o política, desaparecería. Lo primero que hizo doña Laura fue conversar con los candidatos a quienes derrotó, como líderes de la oposición que habrán de ser. Y a fe que eso despertó optimismo, concretamente entre los líderes de los otros partidos, y por supuesto dentro de la ciudadanía en general.

Pero debo decir que las noticias que se publican sobre el gabinete de mayo no invitan al optimismo. Al señor René Castro, jefe de la campaña electoral, lo han puesto a escoger ministerio (pésima y peligrosa costumbre que en el PLN actual se ha venido imponiendo), y escogió Relaciones Exteriores, como pudo haber escogido Salud, Educación o Cultura. Esto es un lástima porque el PLN cuenta con el mejor diplomático que tiene Costa Rica, digno sucesor del Marqués de Peralta, don Edgar Ugalde, vencedor por Costa Rica ante la Corte de La Haya, y lo tiene arrinconado como Vice-Ministro. Doña Laura tuvo la oportunidad de hacerle justicia, pero ha preferido poner a don René a escoger Ministerio, porque ayudó en la campaña electoral.

Los que ayudan en la campaña tienen derecho, es cierto, a figurar. Antaño figuraban en las listas de diputados, u obtenían puestos que estaban dentro de su formación o su especialidad. Pero últimamente, como ninguno quiere regresar a su actividad privada, se ha establecido la pésima costumbre de llenar el gabinete con ellos, y ahora, horror de horrores, en el Ministerio que ellos escojan. Una Costa Rica más consciente de sí misma, nombrará Ministro de Relaciones Exteriores a don Edgar Ugalde algún día, sin pedirle que se incorpore a la campaña electoral previa, para lo cual a lo mejor no tiene facultades o afición.

Por el hilo se saca el ovillo. Ya veremos cuáles diputados salientes devienen Ministros, porque eso que llaman Servicio Público se convierte en una profesión lucrativa que no hay que abandonar. Y veo con pavor que doña Laura tenga que dedicar horas a buscar dónde acomodar a los actuales ministros, no sea que alguno tenga que regresar a la actividad privada. Ya mi muy capacitado y noble amigo don Marcos Vargas han anunciado que pasa de Ministerio (a partir de mayo habrá desempeñado no sé si tres o cuatro, pero así se gasta y se desgasta cualquiera).

Tiene tiempo todavía doña Laura. Algunos optimistas esperábamos, tras sus primeras manifestaciones post electorales, un gobierno de gente nueva, de gente joven no contaminada, de universitarios capacitados, y no de activistas políticos. Todavía tiene tiempo de rectificar. Todavía no nos ha anunciado en cuál de los muchos ministerios que se le atribuyen va a nombrar a don Fernando Berrocal (le faltan pocos).

Mi más sincero consejo a la nueva Presidenta es que consiga otro naipe. El actual de Liberación está más ajado que un naipe de barbería y no está completo porque se ha quedado sin ases. En otros sitios, fuera del cada día más pequeño núcleo de activistas del PLN hay gente, hay liberacionistas destacados. Pero por favor doña Laura, si desea la colaboración legislativa de la oposición, no nombre ministros de otros partidos, pero escoja gente que a los diputados de oposición les inspire fe y esperanza… no caridad.

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