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Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Lunes 02 noviembre, 2009



Chisporroteos

II

Salvada la objeción con que terminé la primera parte de este comentario, Gestación es una notable película, y seguramente la mejor que se ha producido en Costa Rica. Recuerdo haberle objetado a la producción anterior de Ramírez, Caribe, una curiosa falta de unidad entre la historia que contaba y el tema de que trataba. Un bello cuento de Salazar Herrera trasladado a la zona de Limón para explorar los problemas que allí se viven, lo que dio fueron dos películas distintas que chocaban entre sí: la visión poética de nuestro gran cuentista no se coordinaba con la visión polémica que la película se proponía. A veces he pensado que si una escritora limonense como Anacristina Rossi hubiese trabajado en ella tal vez pudo haberse evitado la dicotomía. Pues bien, en Gestación la unidad es perfecta. Nada se sale de madre. Lo que los personajes piensan y dicen tiene un serio trasfondo de realidad y el argumento mismo (que me dicen que tiene su origen en algún incidente real) está finamente controlado por el guión y por la acertadísima dirección de Ramírez, que de paso usa la cámara con sabiduría para darnos lo que en alguna forma es una visión casi inédita de nuestro San José.

A diferencia de Caribe, todo en Gestación lleva el mismo rumbo y el mismo propósito. Concretamente, el argumento y sus derivaciones de crítica social. Desde las primeras escenas de suficiente carga erótica hasta el tranquilo y verosímil desenlace, de pocos segundos y verdaderamente memorable, bien escrito, bien actuado y bien filmado.

Debo destacar en toda forma el admirable trabajo de la joven actriz Adriana Álvarez, que, si la cuidan y la guían puede llegar a ser una verdadera estrella y ocupar un sitio como los que en el pasado ocuparon Haydée de Lev, Flora Marín, Virginia Maroto, Quitico Moreno, Ana Poltronieri, Annabel Quesada (las cito en orden alfabético). Es sorprendente la manera que tiene de actuar con el rostro, con los ojos, con las manos. Su compañero estelar, Edgar Román, logra proyectar la esencial debilidad de su personaje, con todo lo que tiene de niño consentido, pero la película no le da verdadera oportunidad de lucirse como se la da a Adriana, cuyo personaje es fuerte.
No he logrado, en el reparto completo que me ha proporcionado IMDB, identificar por el nombre del personaje, a la actriz que hace la madre de la muchacha, pero me parece que debe de ser María Bermúdez. Otra actuación extraordinaria. Del reparto de gente conocida casi es ocioso mencionar el lucimiento esperable de María Bonilla y María Silva. El resto del elenco cumple plenamente. No hay lagunas.
Nadie desentona, y hay que felicitar a Ramírez por su dirección de actores, que no siempre es correcta en el cine actual, más preocupado por los efectos especiales (que, por cierto, se han vuelto tan comunes que han dejado de ser especiales).

Creo sencilla pero firmemente, que Gestación, pese a su horrendo título, es la mejor película que se ha hecho en Costa Rica. Está a la altura de lo que he visto proveniente de Chile, Perú, Colombia y Venezuela, y debemos celebrarlo todos. Que nadie se la pierda. No sólo pianistas y científicos estamos produciendo.
Gracias a todos los que intervinieron en ella.

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