Alberto Cañas

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Sábado 8 Diciembre, 2007

CHISPORROTEOS


Alberto F. Cañas

Tengo la impresión de que un vez terminado el debate sobre el tratado de libre comercio, los costarricenses en general han empezado a comprender que el bendito tratado es un problema para el próximo gobierno y no para este. Supongo que algunos estarán leyendo lo que don Pepe Figueres dijo en su libro ***La Pobreza de las Naciones***, sobre la diferencia que hay entre el libre comercio y el comercio justo que él propugnaba.

Tanto es así, que del lado de los que mangonean, lo que aparece y emana son proposiciones para hacer más fuertes, más duras, más generales o más entreguistas las concesiones, mientras que del otro lado en lo que se empeñan, es en amortiguar los efectos negativos que los compromisos que el país adquirió podrán tener. Y la discusión legislativa se ha puesto ahora mucho más interesante que lo estaba antes.

Salvo para los que creen, con creencia recién nacida, que la Asamblea Legislativa debe estar integrada por ***yes men*** dispuestos a aprobar con alta velocidad todo lo que se le ocurra al Poder Ejecutivo o se les haya ocurrido a empleados del Poder Ejecutivo convertidos en diplomáticos y negociadores plenipotenciarios.

Pero lo importante ahora es que la ciudadanía comienza a darse cuenta de que en este momento, y valga para el 2008, los asuntos bien pueden ser otros, y que debemos volvernos a preocupar por el bienestar de los habitantes en general, y dejarnos de estar pensando solo en el pequeño grupo para enriquecer el cual se ha venido gobernando durante veinte años.

Las crónicas de la Asamblea Legislativa así parecen indicarlo. Hay en estos días mayores acuerdos y mayores discrepancias, se habla de otras cosas, de cosas que a todos nos interesan, y en realidad el espectáculo actual de los diputados sólo disgusta a La Machaca-McCarthy.

Nos vemos discutiendo, buscando arreglos, proponiendo fórmulas, tratando de disminuir daños, de prohibir y condenar solo lo estrictamente necesario. Y supongo que los adherentes del PLN y del PUSC se sienten tan satisfechos de la labor de sus legisladores en estos días, como me siento yo de la de los del PAC.

Todo parece augurar mejores días para el país, porque hay un despertar de conciencias. No sé qué pensarán ahora los trabajadores de las zonas francas a quienes les dijeron “si gana el NO, nos vamos”, presenciando la decisión de ciertas maquilas de irse a buscar salarios más bajos en otros países. Pero estoy seguro de que muchos comprenden que los engañaron.

En todo caso, veo el 2010 como un año clave. En febrero de ese año los costarricenses tendremos la clara opción de decir adelante, o decir amén.

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