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Viernes, 23 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Chisporroteos

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 13 junio, 2009



Chisporroteos


Comienzo esta columna de hoy avisándole a don Rolando Araya, de cuyo teléfono y dirección no consigo enterarme, que lo que le prometí está aquí en mi casa hace muchos días, listo y firmado. Y que le ruego decirme cómo hago para hacérselo llegar.
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Me informan que ese proyecto de fuero sindical que se tramita en la Asamblea Legislativa, es el mismo que reposa allí hace décadas y que yo mismo como diputado, puse a despacho y no logré que se aprobara. Pero sucede que en la prensa se viene hablando de ese proyecto como si estableciera la inamovilidad de los trabajadores sindicalizados, cuando en realidad es el mismo cuya aprobación ha venido gestionando la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y que sólo les concede inamovilidad a los miembros de la directiva del sindicato, cosa que, aquí entre nos, es prácticamente universal en los países civilizados.
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No me parece ético que para combatir un proyecto, cualquiera que sea, se haga creer a la gente que contiene disposiciones diferentes de las que en realidad dice. Algo así como decir que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos pondría a los ciclistas a circular en automóvil. ¿Se acuerdan? Por cierto que un amigo mío afirma que quien tal barbaridad dijo, la dijo de buena fe y creyendo firmemente que era cierta.
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La idea del fuero sindical ha sido aquí muy combatida, sin buenos argumentos. El de peso que se ha esgrimido contra ella, es que en Costa Rica se ha logrado una singular armonía entre patronos y trabajadores por medio de las Asociaciones Solidaristas que concibió don Alberto Martén, y que para muchos (recuerdo muy concretamente a don Daniel Oduber), son una de esas singulares contribuciones que el ingenio costarricense ha dado a la institucionalidad mundial, como el Tribunal Supremo de Elecciones, la Editorial Costa Rica, el ICE, en 1926 el Crédito Agrícola Hipotecario que lamentablemente no sobrevivió a la depresión, el seguro obligatorio de riesgos profesionales, los silos del Consejo de Producción, y otras cosas que han sido producto del pensamiento costarricense y no copia de instituciones extranjeras.
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Me llamó mucho la atención ver en las páginas de la prensa los nombres de aferrados y poderosos magnates anti-liberacionistas financiando pre-candidaturas de ese partido, sin que a nadie le dé pena. Bueno, a los figueristas que aún quedamos, sí.
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En nombre de mis compañeros del programa radial Así es la Cosa, y por supuesto también en el mío propio, agradezco las llamadas que muchas personas me han hecho para aplaudir la idea que tuvimos de divulgar poemas de la alajuelense Ani Brenes. A mis compañeros y colegas Alvaro Fernández y Guillermo Villegas, lo mismo que a mí, nos dejaron sobrecogidos por su belleza y comprensibilidad, virtudes que ciertamente no abundan en la poesía actual.

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