Alberto Cañas

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Sábado 12 Julio, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

A mi querido Gaetano Pandolfo sólo puedo contestarle su última manifestándole que la versión que narré de lo que sucedió en Oslo es la que me contó el propio Rodrigo Madrigal Nieto, amigo mío de toda la vida, y bien conocido por su decoro, muchos años después. Creo que esto le pone punto final al asunto.

Como ustedes ven, la cosa del Banco Centroamericano sigue, así como las declaraciones oficiales que buscan no dar datos, no informar, y descalificar a los órganos de opinión que quieren saber en qué consiste el asunto.

El secreto parece ser la consigna actual. Ya se dijo que a Fernando Berrocal lo defenestraron para que no hablara, cosa extraña porque con destituirlo no se iba a callar ni a perder su obligación de concurrir a la Asamblea Legislativa si como ciudadano lo convocaban.



Ahora se trata de dilucidar si esos fondos del Banco Centroamericano son públicos o privados. Son públicos. El gobierno no puede gastar fondos privados. En el momento en que el gobierno los gasta, los fondos son públicos. En el Estado no hay fondos privados, y es claro que los empleados que se pagan con esos fondos no son empleados privados, ni obedecen instrucciones de personas privadas físicas ni jurídicas. Se conducen como empleados públicos, y tienen oficina en edificios públicos.

Lo que pasa es que se ha puesto de moda hace años eso de andar pidiendo plata por aquí y por allá, incluso a gobiernos a quienes se llama amigos sin que nosotros lo seamos, y emplearla en gastos de gobierno fuera del presupuesto nacional debidamente aprobado por el Legislativo. Y cuando el gobierno que dio plata estorba, simplemente se rompen relaciones con él, aunque no se le devuelva la plata. Y tampoco se cambia el nombre del puente.

Me parece que lo que hubo en el Museo de Arte fue un problema de egos. El único ego más fuerte que se conoce es el ego te absolvo.

Por otra parte, lo consecuente sería que se disminuyera el tamaño de la estatua de don Alfredo González que hay en el Banco Nacional, y de la de Calderón Guardia que está junto a la Caja de Seguro. También si hay un retrato de don Ricardo Jiménez en el INS, convendría hacerlo más pequeño. Y de paso lo mismo con Juan Rafael Mora que hay frente al correo. Regla: todos deben ser del tamaño del braulillo carrillillo que pusieron en el parque que lleva su nombre. El tamaño heroico es para los presentes vivientes y coleantes.

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