Alberto Cañas

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Sábado 7 Junio, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Sin entrar en detalles, me parece que lo que ha venido sucediendo en Sardinal es un ejemplo claro de lo que las políticas de nuestros gobiernos en los últimos veinte años se han propuesto (acaso sin saberlo) provocar. Y que esta protesta de un lejano y olvidado distrito, debería abrir los ojos de quienes dirigen el país con los ojos cerrados, porque ya no es tolerable que se siga legislando y gobernando exclusivamente para los extranjeros y para los costarricenses poderosos.

A lo que durante tanto tiempo hemos venido calificando como ignorancia de nuestra historia por parte de los círculos gobernantes, tenemos que agregar ahora que es también ignorancia de nuestra geografía.

Ya van por dicha cayendo de sus altares los santones de la economía de misa y olla que impusieron ideas como la de dejar de sembrar arroz y la de cerrar los silos del Consejo de Producción. Ya los mismos políticos de PAE que se entregaron a ellos ciegamente, comienzan a entender, con fervor de religiosos, que metieron las cuatro patas. Tal vez todavía no sea tarde, tal vez sí. Habrá que ver.

En todo caso es satisfactorio contemplar cómo ya no sale nadie a defender las barbaridades que se cometieron en nombre de la libertad y con argumentaciones del siglo XVIII. Por lo menos desde el punto de vista polémico, los social demócratas creo que vamos ganando la batalla, con base en aquel argumento irrefutable que dice que “por sus frutos los conoceréis”. Y, por supuesto, los frutos no son estadísticos, sino de realidad social.

Se sigue hablando de que se derogó el monopolio de las telecomunicaciones. Monopolio que, por otra parte, nunca ha existido, pues lo que la Constitución establece es que ellas no podrán salir definitivamente del dominio del Estado. Nada más. Y la Constitución no ha sido reformada, por una Asamblea Constituyente, ni por la Asamblea Legislativa, y ni siquiera por la Sala Constitucional, que se recetó el derecho de hacerlo. El régimen de la telefonía inalámbrica ha sido todo el tiempo el mismo régimen de las frecuencias radiales y de televisión. Y la única disposición que se ha dictado sobre él es la sentencia de la Sala Cuarta, que dijo que las bandas de teléfono celular sólo podrían otorgarse por concesión y no por mero acuerdo ejecutivo. Ojalá, agrego, que los que están frenéticos por concederlas, lo hagan mediante una licitación o concurso y no a la mala de Dios, conforme se les vaya ocurriendo a los funcionarios, para que así las obtenga el que más pague. Esto lo tengo dicho como cien veces pero nada importa repetirlo.

Si usted va a la Junta de Protección Social a cobrar un premio de la lotería, cuente cuidadosamente el dinero antes de salir. A mí me entregaron uno de esos paquetes de billetes, con sello bancario que dice a cuanto asciende su contenido y cuando fui a depositar esa suma en mi cuenta bancaria, el cajero me comunicó que el paquetito contenía ciento veinte mil colones menos de lo que su envoltorio anunciaba y me correspondía recibir. Cuente los billetes uno por uno sin atenerse a lo que el paquetito anuncia con el sello de un banco, no le vaya a pasar lo que a este servidor suyo, a quien, como habría dicho Aquileo, en la junta de notables le robaron el reloj.

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