Alberto Cañas

Enviar
Miércoles 21 Mayo, 2008

CHISPORROTEOS


Alberto F. Cañas

La verdad monda y lironda es que la amenaza que se cierne sobre este país, de que no va a tener alimentos suficientes, es la consecuencia lisa y llana de las medidas que tomó el gobierno hace veinte y pico de años, que fueron desde cerrarle al Consejo Nacional de Producción sus silos y sus estancos, hasta desalentar (por consejo de economistas con reputación de inteligentes) el cultivo de arroz y de otros productos, bajo el lema de que importados podrían ser más baratos.

Más baratos para los que pudieron comprarlos, que no incluían a muchos de los que vivían de trabajar en su cultivo, para lo cual no hubo más crédito, y emigraron a San José a formar un lumpen que no habíamos conocido, pues en la capital no encontraron trabajos que ellos supieran hacer, y por supuesto no tuvieron con qué comprar los productos agrícolas “baratos” que se importaron y quién sabe si no han sido ellos los que han engendrado esa hampa de delincuentes juveniles y drogadictos que nos tiene acogotados, y que, hasta donde yo sé, ninguna autoridad se ha propuesto estudiar, analizar e interpretarle su origen, que bien puede no ser el que he expresado pero bien puede serlo, para que algo aprendan nuestros economistas neoliberales, que tanto saben sobre tan poco.

Las cosas no son espontáneas. El hampa no es espontánea. El hampa siempre es pobre. La pobreza de la vieja Costa Rica nunca fue tan extrema como para engendrar semejante hampa. Pero nuestras clases económico-políticas dirigentes están muy satisfechas con el crecimiento de las exportaciones y con lo bien que se vive en los condominios rascaciélicos de Escazú... desde algunos de los cuales probablemente se puede divisar Alajuelita.

Fue una lástima que los diputados aprobaran la ley del ICE sin defender a los costarricenses. Debieron haber incluido una cláusula en el sentido de que las bandas de celular que van a privatizarse sean objeto de un concurso, licitación, remate o como se le llame, y se otorguen a quien pague más por ellas. Entiendo que así ocurrió en Colombia con excelentes resultados. Pero ya verán ustedes cómo nuestros neo-liberales se encargarán de que los favorecidos con las bandas de celular paguen algo así como el canon anual que pagan las radioemisoras… si no algo menos.

¿Será cierto ese rumor de que el memorandum Casas-Sánchez no fue obra exclusiva de esos dos señores sino que en su preparación participaron otras personas, incluidos hasta periodistas muy connotados?


[email protected]