Alberto Cañas

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Miércoles 9 Abril, 2008

CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

Don Luis Javier Guier, Presidente Ejecutivo del Instituto Nacional de Seguros en 1991, me ha enviado la siguiente comunicación que agradezco y transcribo: “En relación con Chisporroteos de hoy (sábado), es importante recordar que apenas cuatro meses después del terremoto de Alajuela se produjo el de Limón, que fue más severo. El INS contrató decenas de ingenieros para atender los reclamos, y con la misma celeridad pagó hasta el último céntimo. Anécdota: Al periódico La Nación —afectado— se le pagó con la misma prontitud que a los demás asegurados. No obstante, en artículo de primera página puso en duda la capacidad del Instituto para hacerles frente a todos los reclamos. Como Presidente Ejecutivo de inmediato le di respuesta, refutando y aclarando sus dudas. No autoricé que se publicara en ‘Campo Pagado’. Todavía estoy en espera de que sea publicada”.
A una institución así de competente, es a la que la Asamblea Legislativa le ha prohibido salir a competir en Centroamérica con las transnacionales. Hay cosas que dan vergüenza: Le meten la competencia aquí, y le prohíben competir allá. Burro amarrado es poco.



Me parece muy razonable la proposición que hace don Fernando Diez Losada, en el sentido de que la Academia Costarricense de la Lengua propicie que se acepten el sustantivo malpraxis y el verbo accesar en el sentido de tener acceso a algo. Ya alguna vez, en 1991, lo propuso, por mi medio, argumentando que el verbo acceder tiene dos significados muy distintos entre sí: consentir en lo que alguien solicita, y entrar en un lugar o pasar a él. Ha aparecido un nuevo verbo, acceder, construido acatando las reglas del idioma para cubrir la segunda acepción, y es lógico aceptarlo, en aras de la precisión. No tuvimos suerte en aquella ocasión, pero creo bueno que insistamos, y me preocuparé de que así sea. Lo mismo en cuanto a malpraxis.

En La Nación del domingo, página 16A de sucesos, al informar de que guardas de la UCR frustraron un robo y les decomisaron a los ladrones lo que se llevaban, matando a uno, se dice en el titular que mataron a un “sospechoso”. Y en el texto de la nota afirman que otro “sospechoso” intentó escapar a pie.
Bueno, eso de calificar de sospechoso a un delincuente cogido in fraganti, sólo lo podría hacer el juez que soltó a los narcotraficantes porque estábamos en Semana Santa. Un sospechoso es aquella persona que da fundamento o motivo para sospechar de ella. Y sospechar es imaginar algo por conjeturas fundadas en apariencias, o desconfiar de alguien. No es imaginable que un delincuente atrapado con las manos en la masa sea sospechoso.

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