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Sábado 15 Agosto, 2009

Chile en una copa

Chile en una copa, es el lema de una de las empresas emblemáticas chilenas. Es cierto que los vinos de este país son unos de los más famosos y conocidos, pero Chile es más que el lema de una campaña publicitaria lanzada a partir de una imagen.
Tuve la oportunidad de realizar una visita en días pasados, a ese bello país, invitado por la agencia estatal de promoción de las exportaciones Prochile, adscrita a la Cancillería.
Ubicado en el extremo sudoeste de América del Sur, Chile es un país que sorprende por su geografía sobrecogedora, variada y pura: sus valles agrícolas se recuestan a los pies de la imponente Cordillera de los Andes y miran hacia el Océano Pacífico. Este largo y estrecho país cautiva también por su gente cálida, eficiente y emprendedora, y su institucionalidad democrática.
Hasta hace pocos años, Chile era reconocido internacionalmente por esa belleza natural y los vinos. Sin hacer de lado las virtudes del vino chileno, que con la calidad y variedad de sus cepas ha sabido cautivar a millones de consumidores en todo el mundo, tiene mucho más que ofrecer.
A la letra, es también un mosaico empresarial con industrias que van desde la minería con su representativa Chuquicamata, pasando por envases, embalajes, textiles en la zona central, metalmecánica, fármacos y equipos médicos, hasta la forestal maderera en Concepción al sur del país.
Chile y sus colores, sus esencias y sabores son pues, algo más que el vino y su gastronomía.
Destaca la apertura económica de un país que tiene firmados 52 tratados de libre comercio, que lo convierten en un mercado muy competitivo. Pero ello, es a la vez un atractivo para los empresarios del exterior, incluido Costa Rica, en vista de las posibilidades de expansión que plantea a sus exportaciones.
Los empresarios costarricenses, por ejemplo, podrían ver en ello una vulnerabilidad. Sin embargo, las posibilidades de incursionar en Chile radican en participar en nichos especializados de mercado, como lo sugieren 68 firmas ticas, entre ellas, Firestone, Café Britt y Terramix.
No es ciertamente un mercado natural, pero sí una importante fuente de materias primas a las que los nacionales les pueden dar valor agregado.
Pese al desbalance comercial actual, favorable en más de $175 millones, Costa Rica y Chile recorren en el campo económico un camino similar: crecer hacia fuera, lo cual no significa crecer a partir del proteccionismo que a la larga tiene consecuencias de ineficiencia e inflación, sino a partir de la competitividad que cuesta al principio pero rinde al final.
Dicho esto no se trata de basar una política de exportación sustentada en el mercado chileno. Es solo una economía que puede complementar los esfuerzos del crecimiento de Costa Rica hacia fuera.
Es un mercado lejano, competitivo como queda claro, pero el mercado de un vecino latinoamericano en donde también “brillan” las oportunidades para hacer negocios.

Wilmer Murillo