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Camino a la OCDE

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Tradicionalmente se enfocaron las necesidades de regular los precios de transferencia para las empresas multinacionales, ya que parecía que en estas, entendidas en su denominación anterior al fenómeno de globalización, eran las únicas capaces de lograr erosionar bases imponibles de un país a otro. De hecho, la última edición 2010, sigue denominándose “Directrices de Precios de Transferencia de la OCDE para Empresas Multinacionales y Administraciones Tributarias”. Esto no deja de tener una importante incidencia en diversos aspectos de la vida práctica, empezando por hoy en una economía totalmente global, las empresas medianas y algunas pequeñas pueden y en efecto acceden a técnicas denominadas relocalización del objeto del impuesto o del sujeto. En la primera, la obligación tributaria en el país originario ni siquiera nace; en la segunda, se ubican segmentos de la operación en jurisdicciones de baja o nula tributación, anteriormente conocidos como paraísos fiscales.
Comporta un segundo reto, a la vez, la adecuación de las directrices a las realidades de recursos humanos, materiales y tecnológicos de las administraciones tributarias menos desarrolladas, para una correcta gestión de un tema tan complejo. Tratando de cortar los abusos, se puede, como ha sido en el caso de Costa Rica, llegar a ficciones abusivas de invocación de las guías de la OCDE, pero sin acato al rigor técnico que su aplicación requiere, cayendo en acciones abusivas en contra de los contribuyentes.
El tercero de los retos es el reto de la comparabilidad en una economía como la costarricense, dominada por un empresariado mediano a pequeño, con pocos —pero importantes—  actores multinacionales, según el concepto tradicional de estos. La búsqueda de comparables de orden público, en mercados sofisticados y con empresas en cotización transparente de sus valores en el mercado, hace que los ajustes de comparabilidad necesarios puedan llegar a desvirtuar la fuente misma de la información, pilar del análisis del principio de plena concurrencia del que hablaremos en nuestra próxima columna.


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MAF Carmen Sánchez Murillo
Gerente de fiscalidad internacional
Grupo Camacho

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