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Martes 3 Abril, 2012


Costa Rica tiene enormes fortalezas que, puestas a buen recaudo mediante una adecuada planificación, la pondrían en posición privilegiada respecto de la región y más allá

Cambios en Planificación

Con gran beneplácito leímos en un medio de prensa escrita de circulación nacional, el domingo 17 de julio de 2011, el artículo de la entonces Ministra de Planificación, Laura Alfaro Maykall, “Planificación a largo plazo: reto para Costa Rica”. Digo “con gran beneplácito” porque por primera vez en Costa Rica (desde que se formó el Grupo de Estudios de Problemas Nacionales en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica en los años cuarenta y que hace muchos años cumplió sus objetivos), sentimos un planteamiento con un norte lógico, congruente, integral y priorizado para la Planificación Nacional, que tanta falta le ha hecho al país desde mediados del siglo pasado y que diariamente palpamos su ausencia en los tres sectores básicos de la nación: el económico, el social y el de la infraestructura. Este planteamiento nos motivó en su momento a aplaudir y a pronunciarnos al respecto.
No nos duró mucho la satisfacción, pues días atrás conocimos sobre la lamentable renuncia de la capaz ministra y del retorno a la improvisación y a la solución de los problemas nacionales conforme estos se van presentando sin ninguna directriz a corto, mediano y largo plazo como lo demanda la más elemental lógica del sentido común.
Peor aún, se pretende trasladar esta ineficiente práctica del Gobierno Central a los gobiernos locales, que no son precisamente reconocidos por su eficiencia y mucho menos por su planificación y me abstengo de citar aquí un conocido refrán costarricense.

Lo más lamentable de esta situación nacional es que Costa Rica tiene enormes fortalezas que vienen desde su aislado desarrollo durante la época colonial, su democracia, su gran clase media, su cultura y ni que decir de sus ricos recursos naturales como puente de unión entre los dos hemisferios con dos océanos a escasos 300 kilómetros el uno del otro, fortalezas que puestas a buen recaudo mediante una adecuada planificación integral y priorizada pondrían a nuestro país en posición privilegiada en relación con muchos otros de la región y más allá.
Todo lo anterior, sin tomar en cuenta el desperdicio económico como producto de la ineficiencia, tal vez tolerable en países ricos, pero inaceptable en un país en desarrollo como el nuestro.
Como ejemplo aislado de lo anterior, cito el descubrimiento que hicieron mis estudiantes de licenciatura el año antepasado, de que la basura de Limón se trasladaba a un botadero en Alajuela.
Reiteramos nuestra decepción por la renuncia de la Ministra de Planificación Nacional y lamentamos la ignorancia nacional sobre este sector y el poco apoyo que se le brinda.

Manuel Gutiérrez R.
Decano Facultad de Arquitectura UACA