¿Cambios en el PLN?
El gran reto de la nueva dirigencia (PLN) es limpiar, aglutinar y buscar credibilidad en un gran sector electoral que no le tiene afinidad ni le...
El gran reto de la nueva dirigencia (PLN) es limpiar, aglutinar y buscar credibilidad en un gran sector electoral que no le tiene afinidad ni lealtad
Independientemente de quién fuese el electo para la Presidencia —el 8 de febrero pasado— el PLN no mostraría un cambio rotundo en la percepción nacional, puesto que ni José Ma. Figueres ni Francisco Antonio Pacheco son figuras novedosas y frescas, ambos representaban a un PLN ya conocido.
Figueres llegó a la elección con su apellido icónico y con el siempre importante título de ex Presidente de la República; por su parte Pacheco presentó una hoja de vida de altos quilates y de reconocidos conocimientos.
Era un duelo partidario entre el figuerismo y el arismo, en el cual el primero llevaba ventaja, pues ofrecía directamente a los asambleístas posibilidades de vigencia política, por sus aspiraciones presidenciales a vista de 2018.
Ese día el PLN demostró ser el partido más estructurado del país, reunió prácticamente al 100% de su Asamblea. Algo que se les dificulta en exceso a sus adversarios, inclusive al PAC, que después del triunfo de 2014 debería estar en sus mejores momentos partidarios y de motivación, sin embargo, no ha podido reunir un quórum de 50 asambleístas para elegir a su presidente.
Pero el reto mayor del PLN no es intrapartido, es extrapartido, puesto que la disminución sustancial de su afiliación partidaria le exige demostrar una renovación de “caras”, sin perder la madurez que le dan más de 60 años de existencia. Sus pergaminos son sustanciales, mas las críticas —muchas bien fundadas— hoy tienen prioridad sobre sus logros. El tema es credibilidad.
José Ma. Figueres logró una victoria importante. Empero, la tarea que le espera es mucho mayor que esa pequeña victoria. Pasará de un escenario de 130 asambleístas a uno de 3,5 millones de electores, en el que la crítica y el trabajo será sustancialmente abismal en relación con lo acontecido en la asamblea del PLN. Nadie duda de sus intenciones presidenciales 2018.
No mintió el ex Presidente Arias cuando dijo que en relación de fuerzas el arismo era mucho mayor, pero también es cierto que el arismo no es hoy suficiente para llevar a la presidencia del país a un candidato, como sucedió en el caso de la ex Presidente Laura Chinchilla. Además, sin importar el “ismo” a que se haga referencia, el PLN no es el partido arrollador y que partía en una elección sobre la base de un 35% de apoyo.
El gran reto de la nueva dirigencia es limpiar, aglutinar y buscar empatía y credibilidad en un gran sector electoral que no le tiene afinidad ni lealtad, que medita su voto y que valora factores exógenos sobre los cuales ese partido tendrá que trabajar denodada y arduamente.
En la Secretaría sí hubo renovación con un hombre joven, estudioso y con hoja de vida transparente, Fernando Zamora, que en lo administrativo tendrá una labor determinante. Deberá definir con claridad sus espacios con Figueres, para que su función no sea relegada y opacada, ambos se necesitan.
El arismo está obligado a reponerse de una dura derrota en la elección de los dos principales puesto de la estructura partidaria. Se equivocó en su lectura y recibió una derrota que tal vez nunca había “presupuestado”, la que le pone ante una inflexión impostergable en su método y aliados.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo