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Calentando motores


Aunque pudieran haber parecido escasos los candidatos de experiencia en la función pública procedentes de las filas de los partidos políticos tradicionales, listos para lanzarse a la pelea por la presidencia de la República en la próxima contienda electoral, los últimos días despejan un panorama diferente, mucho más cercano a lo que probablemente será la realidad.
Algunos de ellos, pesos pesados de la política nacional, están afinando motores, cargando gasolina y planeando con sus “copilotos” la forma en que se lanzarán y correrán la carrera.
Es quizás esta antesala, antes de que se baje la bandera que los lanza a pista, un buen momento para que la ciudadanía en vez de quedarse en las graderías observando desde lejos, se ocupe de estudiar a estos candidatos desde los diferentes ángulos que van a incidir luego en una mejor o peor situación para el país y por lo tanto para su calidad de vida.
Ya es hora de que los costarricenses den un paso adelante en su proceso de maduración para el ejercicio de sus derechos ciudadanos. Esto exige, desde luego, voluntad para dedicar un espacio de tiempo a informarse, indagar, estudiar y llegar a conclusiones propias, alcanzadas fuera del calor de la campaña.
Estas, las campañas políticas, se han convertido cada vez más en estrategias de venta de un candidato u otro, cuando lo que se necesita es, desde el inicio, un claro plan de gobierno que permita ver cuál es el modelo de desarrollo que tienen previsto llevar a cabo, de qué manera y con cuáles recursos.
Este plan de gobierno debe ser la base para debates públicos entre los candidatos en donde libremente y en igualdad de condiciones pudieran exponer sus ideas y la forma en que piensan llevarlas a cabo, con la única condición de que esos espacios no sean ocupados para lanzar o repetir promesas que no vayan acompañadas del detalle de cómo y con qué recursos se han de cumplir.
Por otra parte, lo que necesita ahora no solo Costa Rica, sino cualquier país del mundo en desarrollo o desarrollado, es analizar con detenimiento y profundidad las cualidades de los posibles candidatos y su equipo acompañante, su idoneidad en cuanto a los principales valores que deseen conservar en su país.
Porque ningún plan de gobierno, por bueno que pudiera ser, se realiza solo, es siempre el factor humano el que marca la diferencia, el que está en el medio de todas las buenas intenciones.
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