Enviar
Brasil, Venezuela y Argentina afianzan lazos


Buenos Aires
EFE

Brasil, Venezuela y Argentina dieron ayer un paso más en su consolidación como ejes de la integración de América del Sur, en una coyuntura internacional que favorece a los países emergentes productores de energía y alimentos.
Los presidentes de los tres países ratificaron su compromiso integrador en un breve encuentro en Buenos Aires impulsado por la mandataria argentina, Cristina Fernández.
El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva llegó al país al frente de la mayor delegación empresarial brasileña que ha viajado Argentina y como abanderado de una rotunda apuesta por la integración más allá de discrepancias coyunturales.
El presidente encabezó, junto con Fernández, el mayor foro empresarial entre ambos países que se ha convocado en los más de 20 años de integración entre Argentina y Brasil, con un millar de hombres de negocios, entre ellos cerca de 300 brasileños.
Una visita marcadamente comercial a la que se sumó en el último minuto el venezolano Hugo Chávez, quien obligó a Lula a retrasar su regreso a Brasil para mantener una breve “minicumbre” en la que reafirmaron su colaboración en asuntos como la energía y el transportes, con especial atención al caso de Aerolíneas Argentinas, que acaba de pasar a manos del Estado argentino.
Quizá porque Lula no quería desvirtuar el carácter comercial de su visita, la trilateral con Chávez no apareció reflejada en su agenda oficial y se mantuvo en el aire hasta el último momento, lo que alimentó los rumores de que el presidente brasileño no hacerse la foto con su colega venezolano.
Finalmente hubo foto pero pocas declaraciones tras la reu
nión, de poco más de media hora, celebrada en la sede de la Cancillería argentina.
El encuentro “estaba previsto e imprevisto”, bromeó el canciller brasileño, Celso Amorim, al término de la “minicumbre”, en unos breves comentarios en los que no desveló detalles significativos de la agenda trilateral.
Además de instar a los empresarios a trabajar por la integración regional, Lula aprovechó su visita para aclarar con la presidenta argentina las diferencias surgidas por las posturas encontradas entre Brasil y Argentina en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada la pasada semana en Ginebra.
Tanto Fernández como Lula rebajaron en público el tono de la polémica que, según Chávez, ni siquiera se abordó en la “trilateral”.
En materia de integración, el brasileño dejó claro que más allá de las voluntades políticas de los gobiernos de turno, son los empresarios quienes deben trabajar por consolidar el proceso en la región.
“Por una cuestión estratégica, a Brasil no le interesa tener veci
nos pobres”, reconoció Lula, quien recordó a los empresarios argentinos que el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil tiene una oferta millonaria de créditos, nada menos que $1.700 millones “listos”, dijo, para financiar proyectos de Argentina.
El discurso de Lula, que absorbió el protagonismo de la jornada, no estuvo exento de autocrítica sobre el papel de las administraciones que, admitió, deben reducir las trabas burocráticas para facilitar el comercio y evitar que intereses individuales frenen acuerdos estratégicos.
El planteamiento conquistó a los empresarios locales, como el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi, quien llegó a comparar a Brasil con el “tren bala” de Suramérica por su empuje como motor del desarrollo regional.
“No se pude desaprovechar la oportunidad porque Argentina y Brasil son los únicos países fuera del mundo desarrollado capaces de aumentar su producción agrícola y alimentaria sin depender de ningún organismo internacional”, comentó a Efe el analista político argentino Jorge Castro.
Ver comentarios