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BOCADO

El país evolucionó, pero no así las entidades públicas que deben velar por que ese avance transcurra de forma adecuada para garantizar un desarrollo con mejor calidad de vida para la población


Inadecuada legislación y falta de controles

El robo de propiedades en Costa Rica se suma a otros aspectos negativos que deterioran la imagen del país a nivel internacional y que dan un duro golpe a la industria inmobiliaria.

Una nota de LA REPUBLICA hoy alerta sobre el hecho de que al menos cinco personas han denunciado ya este año ser víctimas de estafa por notarios dedicados a hacer fraudes con terrenos e inmuebles.
El artículo nos recuerda también que el año anterior 48 personas fueron víctimas de estos delitos, 40 de ellas en San José.
La situación es grave y pareciera que reviste las mismas características que otros delitos: el surgimiento de nuevos y más delincuentes e insuficientes leyes y personal que trabaje en acciones represivas y preventivas. Una sociedad enferma, sin duda, si genera este tipo de enfermedades.
Se trata de complejos fenómenos propios de una evolución sin concepto claro ni adecuada planificación en muchos aspectos. La nota mencionada informa que tanto el Registro Nacional como la Dirección Nacional de Notariado no pueden tomar las debidas medidas de prevención y sanciones penales por falta de recursos; la fiscalía, por su parte, hace años llama la atención sobre su escasez de fiscales.
Es decir, que el país evolucionó pero no así las entidades públicas que deben velar por que ese avance transcurra de forma adecuada para garantizar un desarrollo con mejor calidad de vida para la población.
Sin duda, un reto importante y nada fácil de enfrentar con éxito porque el retraso que sufre el país en este sentido obliga a tomar medidas urgentes, “apaga incendios”, y simultáneamente estudiar a profundidad el problema para diseñar e implementar las medidas que podrían volver a encauzar las cosas por el camino correcto.
Eso sí, lo único que no puede hacerse es dejar pasar el tiempo sin tomar medidas porque el riesgo es grande y mucho lo que se puede perder.
Los notarios tendrán que defender la honestidad y corrección con que la mayoría ejerce su profesión, manchada hoy por los corruptos, y el país deberá mostrar al mundo cuáles son las estrategias inmediatas, a corto y mediano plazo para devolver seguridad a los propietarios de terrenos e inmuebles.
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