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Primera ministra pakistaní había regresado a su país hace 71 días tras ocho años de exilio
Bhutto fallece en atentado suicida

• Presidentes y líderes mundiales repudiaron el atentando y reclaman justicia

Pakistán
EFE

La ex primera ministra pakistaní Benazir Bhutto murió ayer en un atentado perpetrado en la ciudad de Rawalpindi, vecina de Islamabad, que causó entre 15 y 25 muertos entre seguidores que habían acudido a uno de sus mítines, informaron fuentes oficiales y de su partido.
El Ministerio pakistaní de Interior confirmó el fallecimiento de Bhutto y aseguró que la líder del Partido Popular de Pakistán (PPP) murió a causa de la explosión, según la agencia estatal APP.
Sin embargo, según el consejero de seguridad de Bhutto, Reham Malik, la líder opositora falleció tras recibir disparos en el cuello poco antes de la explosión, que la Policía atribuyó a un terrorista suicida.
Aunque el portavoz de Interior, Javed Iqbal Cheema, dijo que la explosión causó 15 muertos y 24 heridos, Malik elevó las víctimas a 25 y 42, respectivamente.
Malik explicó que, al acabar su discurso, alguien disparó contra Bhutto, que era escoltada hasta su vehículo en el momento en que ocurrió la explosión.
La líder del PPP falleció en un hospital de Rawalpindi al que había sido trasladada.
El también ex primer ministro Nawaz Sharif se desplazó al centro médico, acordonado por las fuerzas de seguridad.
La líder del PPP, jefa de Gobierno en dos ocasiones durante la década de 1990, había regresado a suelo pakistaní tras ocho años de exilio hace solo 71 días, el pasado 18 de octubre.
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, declaró tres días de luto por la muerte de Bhutto.
En un breve mensaje televisado a la nación, Musharraf calificó el fallecimiento de Bhutto de “gran tragedia nacional”.
Musharraf dio sus condolencias a los miembros de la familia de la líder opositora, a varios de los cuales nombró, aunque quiso dirigirse “especialmente” a los hijos de la ex primera ministra.
“Pido a todo el país que no descanse en paz hasta que terminemos con toda esta violencia”, exhortó Musharraf, mientras las fuerzas de seguridad eran puestas en estado de alerta en el país.
Entre tanto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el asesinato de la ex primera ministra de Pakistán y lo consideró como un “asalto a la estabilidad” del país y a su “proceso democrático”.
Este “crimen atroz”, dice el secretario general, “representa un asalto a la estabilidad del país y a su proceso democrático”.
Líderes de las principales potencias mundiales condenaron el asesinato de Bhutto. En una declaración realizada desde su rancho de Crawford (Texas), el presidente estadounidense George W. Bush exigió que los asesinos de Bhutto sean llevados ante la Justicia, y condenó “duramente este ataque cobarde”.
De igual forma se refirió el presidente ruso Vladimir Putin. “El atentado es un desafío lanzado por los terroristas no sólo a Pakistán, sino a toda la comunidad internacional”, señala la misiva de Putin, quién también expresó su “hondo pesar” por el “bárbaro atentado terrorista” que acabó con la vida de Bhutto y una veintena de sus partidarios, y transmitió su “solidaridad al pueblo pakistaní en esta trágica hora”.
La muerte de Bhutto alteró los principales indicadores económicos.
El barril de crudo de Texas cerró ayer a $96,62 en Nueva York, tras avanzar $0,65 en una sesión marcada por el asesinato de la líder opositora pakistaní y una fuerte caída semanal de las reservas de petróleo en Estados Unidos.
Ambos factores presionaron al alza los contratos de futuro del petróleo de Texas que llegaron a cambiarse durante la sesión por $97,79 por barril, tan sólo un dólar y medio menos que el máximo histórico jamás alcanzado en el mercado neoyorquino.
La Bolsa de Nueva York cerró ayer con sus principales indicadores en rojo, arrastrada por la preocupación de los inversores por la estabilidad política en Pakistán, tras el asesinato de la ex primera ministra y por la mala marcha de las acciones de las financieras.
Bhutto será enterrada hoy en la ciudad de Larkana, en la provincia sudoriental de Sindh, en el mismo cementerio donde reposan los restos de su padre, Zulfikar Ali Bhutto.
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