Luego de sus conciertos en Costa Rica, Bad Bunny pidió hacer un recorrido para conocer la esencia del país, su gente, su café y conectar con la parte humana y natural.
Durante su paso por la Zona de los Santos, compartió en Instagram imágenes de ríos, montañas, cataratas, destacando la belleza paisajística ante más de 50 millones de seguidores.
La experiencia inició en la finca cafetalera Sol Naciente, donde fue recibido por Don Arturo y su familia, con quienes recorrió cafetales y conoció el proceso artesanal del café.
Luego, el artista se trasladó a Copey de Dota para almorzar en Al Mercat, restaurante reconocido por su propuesta de cocina “farm to table” y el uso de insumos locales.
Más tarde, visitó un río privado de la zona, donde permaneció varias horas hasta el atardecer, compartiendo café, juegos de dominó y conversación con quienes lo acompañaban.
Posteriormente, regresó a San José y acudió al restaurante Silvestre y a la cantina Cothnejo Fishy, en Barrio Amón, donde el equipo preparó una experiencia culinaria especial vinculada al concepto creativo “Óptica”, inspirado en la fotografía y alineado con su reciente producción musical.
“Como el menú está inspirado en la fotografía, calzó perfecto con el concepto del disco, y preparamos una muestra visual junto a un menú especial para que viviera la gastronomía costarricense desde nuestra identidad”, dijo Santiago Fernández, chef de Silvestre.
Durante la cena, el artista mostró un interés constante por los platos y su preparación.
“Preguntaba por cada ingrediente, cómo se hacía todo y se comió absolutamente todo”, contó Fernández.
La velada incluyó una presentación privada del barítono costarricense José Arturo Chacón, acompañado por el guitarrista Daniel Rojas, encuentro organizado por la productora Mariela Jiménez, directora de Grupo 31.
“Tuvimos que montar todo en muy poco tiempo y bajo protocolos estrictos de confidencialidad para respetar su privacidad”, contó Jiménez.
El repertorio interpretado incluyó piezas de música latinoamericana como El Andariego, Adoro, La Llorona, Sabor a mí y la obra nacional Noche Inolvidable.
Después de la primera canción hubo un silencio absoluto y luego pidió que cantaran más, mostrando admiración genuina.
Finalmente, la jornada concluyó en la cantina Cothnejo Fishy, donde el artista compartió bebidas en un ambiente íntimo y relajado, cerrando su recorrido por el país con una vivencia centrada en la cultura, el café, la música y la cercanía con la gente local.