Enviar
Lunes 1 Marzo, 2010


Avances y retos para el desarrollo social de Costa Rica


La inversión sostenida en innovación es un factor crucial para alcanzar un desarrollo económico de largo plazo basado en la generación de conocimiento. Dentro de una estrategia nacional de desarrollo efectiva, el estímulo a la innovación debe acompañarse de un marco normativo que incentive la sostenibilidad del esfuerzo colectivo de generación de conocimiento.
Un componente esencial de este marco normativo es la adecuada protección a la propiedad intelectual. En medicamentos, hablamos de proteger conocimiento que se traduce en productos que mejoran la salud y calidad de vida de personas. Es difícil concebir un uso final más importante para un producto; también es fácil entender por qué es crítico garantizar la calidad de estos productos tan particulares. En los temas de propiedad intelectual y calidad de medicamentos, nuestro país ha pasado por un largo proceso de reformas. Si bien el balance es positivo, y existen razones para ser optimistas en cuanto a las tareas pendientes, aún queda camino por recorrer.
En cuanto a derechos de propiedad intelectual, es indiscutible que Costa Rica ha progresado en temas relativos a la protección de datos de prueba, patentes y marcas. Resta complementar estos avances, sin embargo, con sanciones penales apropiadas por violaciones comprobadas, como la que se da cuando un paciente adquiere un medicamento con marca y empaque idénticos al prescrito por su médico que resulta ser una falsificación. En el mejor de los casos, estos productos no causan el efecto terapéutico deseado; en el peor de los casos, causan complicaciones o la muerte.
Naturalmente, el fenómeno de falsificaciones no está asociado únicamente con el irrespeto a marcas o empaques de medicamentos. Es un negocio global de $75 mil millones, del cual se benefician quienes aprovechan portillos en marcos regulatorios débiles. En Costa Rica, ha sido esperanzador el liderazgo del Ministerio de Salud al promover una mejora en la legislación que sancione adecuadamente a quienes participan en esta actividad, pero esta tarea debe terminarse con la aprobación del proyecto propuesto, con la importancia y premura que impone la realidad, en la Asamblea Legislativa.
Las falsificaciones son fallas críticas en sistemas de salud donde la calidad de los medicamentos se regula de manera inadecuada o insuficiente. En nuestro país, aún existen otros puntos pendientes en el tema de calidad de medicamentos, específicamente en cuanto a garantizar la eficacia y seguridad de las medicinas cuyo registro sanitario se aprueba. A pesar de los esfuerzos realizados por las autoridades de salud, es inquietante la lentitud con que se amplía la lista de medicamentos que deben demostrar bioequivalencia —verdadera equivalencia con los originales— o la ausencia de un reglamento para el registro de productos biotecnológicos, tema particularmente delicado por los niveles de complejidad de estos medicamentos. Elevar el nivel de exigencia para aprobar el registro de medicamentos es una tarea aún inconclusa para nuestro sistema de salud.
La innovación farmacéutica contribuye decididamente a mejorar la salud y calidad de vida de los pacientes. Quienes participan en esa actividad asumen la responsabilidad de continuar invirtiendo en retar a temibles enfermedades que hoy no tienen tratamiento adecuado. Estos esfuerzos, sin embargo, necesitan darse en un marco jurídico moderno, ágil y eficaz, que garantice a los pacientes la calidad de los medicamentos. Un marco digno de un país como Costa Rica, con visión de futuro para invertir en desarrollo humano sostenible.

Silvia Varela
Gerente general de Pfizer