Australia deroga impuesto a emisiones de carbono
Con la abolición del impuesto, Australia se queda sin ninguna ley que le permita honrar el compromiso de reducir en 2020 sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 5% con respecto a los niveles de 2000. /La República
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Australia deroga impuesto a emisiones de carbono

El Senado de Australia abolió el controvertido impuesto a las emisiones de carbono, lo que deja al país oceánico, uno de los mayores contaminantes por cápita del planeta, sin su principal norma para cumplir sus compromisos ante el cambio climático.
La Cámara Alta derogó con 39 votos a favor y 32 en contra la medida impuesta en julio de 2012 por el entonces gobierno laborista de Julia Gillard, que obligaba a las principales empresas contaminantes a pagar 23 dólares locales por tonelada de CO2 emitida.


El Gobierno del conservador Tony Abbott, que hizo de la abolición de este impuesto una de las puntas de lanza de su campaña electoral, logró el apoyo del partido del magnate minero, Clive Palmer, y otros grupos minoritarios para deshacerse del impuesto.
"Lo que se eliminó no es una política para reducir las emisiones, lo que se eliminó es el mayor impuesto al carbono del mundo", declaró Abbott.
La retirada de este impuesto pretende reducir los costes indirectos que pagaban los ciudadanos y contener el aumento de la tarifa de la electricidad, cuya producción en Australia depende de las grandes reservas de carbón del país.
"Un impuesto inútil y destructivo, que dañó puestos de trabajo, el coste de vida de las familias y que de hecho no ayudaba al medio ambiente finalmente fue eliminado", añadió el primer ministro.
No obstante, pese a que el Gobierno prevé introducir mecanismos para vigilar la reducción de las tarifas eléctricas y de gas, las aerolíneas y los supermercados del país ya descartaron reducciones de sus productos o tarifas.
Al ser preguntado si descarta la introducción de un mecanismo para imponer un precio a la emisión del carbono, Abbott, respondió que "ciertamente no haría nada que dañe a nuestra economía o ponga a la gente o a las empresas en una injusta desventaja competitiva".
El impuesto, que era de 25,40 dólares locales, debía aumentar un 2,5% en términos reales hasta 2015, año en que se preveía pasar al sistema de comercio de emisiones.
Con la abolición de esta tasa, Australia se queda sin ninguna ley que le permita honrar el compromiso de reducir en 2020 sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 5% con respecto a los niveles de 2000.
La Autoridad de Cambio Climático de Australia incluso indicó en un informe preliminar que este objetivo era insuficiente y recomendó que el recorte fuera de al menos un 15%.
Pese a que el Gobierno australiano asegura que la tasa no ayuda a combatir el cambio climático, un informe de la Universidad Nacional Australiana indicó que ésta contribuyó a reducir las emisiones de CO2 emanadas por el sector eléctrico en 17 millones de toneladas.

Sídney/EFE


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