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La actual coyuntura obliga a recortes en el gasto público, y esto puede hacerse sin sacrificar ninguno de los programas importantes que el gobierno debe llevar a cabo

Austeridad en hechos, no en palabras

No es sano, ni para la política nacional ni para la buena marcha del país, que las acciones para definir en qué condiciones se aprueban o no, tanto el presupuesto nacional como el proyecto de Plan Fiscal, en el Primer Poder de la República, se lleven a cabo mediante estrategias ajenas al serio debate frontal y sereno de ideas y argumentos que corresponde.
Pensamos que la actual coyuntura nacional obliga a que se hagan recortes en el gasto público, y que esto bien puede hacerse sin sacrificar ninguno de los programas importantes que el gobierno debe llevar a cabo.
Legisladores de oposición han expuesto con claridad cuántos y cuáles rubros podrían recortarse sin detrimento de dichos programas y la bancada oficialista, que antes había optado por no asistir a las sesiones, terminó llevando una propuesta de recorte alternativa.
A partir de ello, lo que corresponde es un debate responsable basado en razonamientos de uno y otro bando, que deben tener como punto de partida el déficit fiscal que enfrenta hoy Costa Rica.
Otras estrategias, como la de no asistir a las sesiones para evadir el debate, puede que sean exitosas pero no lo que exige la naturaleza de la Asamblea Legislativa, donde lo que debe darse son discusiones bien argumentadas.
Cuando los planteamientos o posiciones tienen buen sustento pueden siempre ser expuestas y razonadas. Lo demás son estrategias espurias que no caben —por muy efectivas que sean— en el recinto de un Congreso, donde se decide el destino de los dineros que con tanto esfuerzo han aportado los costarricenses que pagan impuestos.
Este domingo, último plazo para discutir el Presupuesto Nacional, tienen oportunidad los diputados de la bancada oficialista, de enviar un mensaje de verdadera intención de austeridad a la ciudadanía.
Quienes sostienen el gasto público con el pago de los impuestos, esperan ver recortados verdaderamente los gastos superfluos que, por pequeños que sean en algunos casos, sumados constituyen ahorros que hoy son de vital importancia.
Una vez más lo decimos. Costa Rica no puede avanzar y crecer, en todos los sentidos, si no crece también, en calidad, probidad y capacidad de diálogo, la clase política.

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