Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 20 Enero, 2016

 El Estado costarricense no es capaz de cobrar un aumento de impuestos a los más pudientes y luego repartir los fondos a los más necesitados

Aumento de impuestos y distribución de ingresos

De todos los habitantes es conocida la creciente brecha entre los ingresos de los más necesitados y los que más tienen. El índice de Gini calculado por el Banco Mundial otorga a Costa Rica 49.5. (Más bajo el número, mejor distribuidos los ingresos). Es preocupante esta situación y ha ido exacerbándose durante los últimos años.
Hay que ver cómo se resuelve con urgencia, pero hay que reconocer una realidad ahora antes de que la Asamblea Legislativa comience a debatir un plan para aumentar los impuestos. El Estado costarricense no es capaz de cobrar un aumento de impuestos a los más pudientes y luego repartir los fondos a los más necesitados. El dinero iría a la “caja única” y entre salarios de burócratas, gollerías y “gastos” de todo tipo absolutamente nada llegaría a los pobres.
Durante el debate sobre el aumento de impuestos (llamado eufemísticamente por los políticos “reforma fiscal”) habrá más de una voz que insistirá en que “los ricos tienen que pagar más”. Argumentarán que el sistema de impuestos tiene que ser “progresista” y entonces el “que más puede, más debería pagar.” Como el aumento principal que propone el Ministerio de Hacienda es un cambio del impuesto de ventas a uno de valor agregado (IVA), que es regresivo, para lograr el apoyo de agrupaciones como Frente Amplio tienen que mostrar que también están estableciendo nuevas cargas a los “ricos.”
En esta agrupación de impuestos supuestamente “progresistas” pudiera venir un aumento en el precio de los “autos de lujo”. Pondrán un costo para establecer lo que es “lujo” que fundamentalmente incluye cualquier vehículo nuevo que se vende. Si estuvieran financiando un sistema de transporte público con los fondos nuevos, menos mal, pero por el momento hay miles con pocos recursos que se ven forzados a adquirir un auto porque solo así pueden llegar a sus trabajos. Después cobrarían a cualquier cosa que se les ocurre desde tiquetes aéreos a pantallas de TV, llamándoles artículos lujosos. Y ni hablar de “renta de lujo”.
¿Cuál es la mejor manera de mejorar los ingresos de los más necesitados? La respuesta es provocando un crecimiento económico que baje la tasa de desempleo a menos del 5%. En esa situación, y ya si vio en este siglo, las empresas privadas tienen que competir para obtener la mano de obra que requieren y muchas veces la única manera es ofreciendo más pago a los candidatos a los puestos.
Es difícil para personas de izquierda (PAC, Frente Amplio) entender que “el mercado”, quizás estimulado por el Estado, puede resolver muchos problemas. Por años miembros de estos grupos abogaban por controles de precios —ya han comprendido que controles conllevan todo tipo de problemas de abastecimiento. Pero no han entendido que un mercado robusto (algo que no hay en la actualidad) trae mucho empleo y mejorías en salarios. El mercado necesita un estímulo positivo y aumentar los impuestos tendrá el efecto opuesto sin bajar el índice de Gini.

Carlos Denton

 

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