La inteligencia artificial ya redefine la forma en que AstraZeneca investiga enfermedades, desarrolla medicamentos y fortalece la atención de los pacientes, según la compañía. La tecnología forma parte de toda la cadena de valor de la farmacéutica, desde el descubrimiento de nuevos tratamientos hasta el análisis de resultados en la práctica clínica.
La estrategia global AI30 busca que la organización sea un 30% más inteligente, un 30% más precisa y un 30% más rápida hacia 2030 mediante la integración de inteligencia artificial. Además de acelerar procesos científicos, la iniciativa pretende optimizar operaciones, fortalecer la toma de decisiones y mejorar la interacción con profesionales de la salud, liberando tiempo para actividades de mayor impacto para los pacientes y la sociedad.
"La inteligencia artificial es una herramienta clave para continuar desafiando las fronteras de la ciencia y transformar la vida de los pacientes", aseguró Norma Constanza Moreno Rodríguez, Commercial IT & Digital Director de AstraZeneca para Centroamérica y Caribe.
Actualmente, cerca del 70% de los proyectos de química de moléculas pequeñas de AstraZeneca ya incorporan inteligencia artificial durante su desarrollo. Los algoritmos permiten identificar patrones complejos, acelerar la búsqueda de objetivos terapéuticos y reducir los tiempos de investigación clínica.
Asimismo, la compañía utiliza modelos de inteligencia artificial generativa para el diseño molecular y complementa estos procesos con investigación genómica. Como parte de ese esfuerzo, impulsa un proyecto para analizar hasta 2 millones de genomas y comprender cómo evolucionan distintas enfermedades en cada persona.
Este enfoque favorece el desarrollo de medicina de precisión y tratamientos basados en biomarcadores, aumentando las probabilidades de éxito clínico.
La inteligencia artificial también contribuye al análisis de imágenes médicas, historiales clínicos y datos del mundo real para facilitar diagnósticos más oportunos. Estas capacidades resultan especialmente relevantes en enfermedades como cáncer, patologías respiratorias, inmunológicas, cardíacas, renales, metabólicas y enfermedades raras.
"Buscamos cambiar el paradigma y pasar de tratar enfermedades a tratar personas", afirmó Moreno.
En Centroamérica, AstraZeneca también impulsa proyectos que combinan inteligencia artificial, salud digital y colaboración con instituciones públicas. Uno de ellos corresponde al acuerdo firmado con el Gobierno de El Salvador para fortalecer el referenciamiento temprano del cáncer de pulmón mediante inteligencia artificial.
La solución opera en 28 hospitales públicos e incorpora herramientas para analizar radiografías, tomografías y plataformas digitales de seguimiento clínico. Más de 150 mil pacientes únicos han sido evaluados dentro de este programa, permitiendo identificar nódulos de alto riesgo y confirmar casos de cáncer de pulmón. La evidencia obtenida podría respaldar la primera política nacional de tamizaje de cáncer de pulmón basada en inteligencia artificial en Latinoamérica.
Dentro de la organización, la inteligencia artificial también modifica la forma de trabajar al automatizar procesos y fortalecer la colaboración entre diferentes áreas.
"La inteligencia artificial ya está transformando la forma en que trabajamos dentro de AstraZeneca y forma parte de múltiples procesos de la organización", señaló Moreno.
Estas tecnologías deben implementarse bajo principios éticos que prioricen la privacidad de los datos, la seguridad de la información, la calidad de las herramientas digitales y su capacidad de escalamiento, siempre con el objetivo de generar beneficios para los pacientes y fortalecer los sistemas de salud.
"Los proyectos deben partir del problema local y desarrollarse mediante la colaboración con gobiernos, hospitales, academia y aliados tecnológicos", concluyó Moreno Rodríguez.