Arrecia campaña por referendo en Venezuela
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Desde ayer quedó prohibida la difusión de encuestas
Arrecia campaña por referendo en Venezuela

• Dieciséis millones de venezolanos podrán aprobar o rechazar con su voto la reforma de hasta 69 artículos de los 350 de que consta la Constitución de 1999

Caracas
EFE

Una semana antes de la celebración del referendo sobre la reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez, presidente de Venezuela, las fuerzas que la apoyan y las que la rechazan queman los últimos cartuchos para vencer en la más reñida de las últimas contiendas electorales.
A partir de ayer quedó prohibido citar y difundir encuestas, por lo que los ciudadanos no contarán con referencias sobre la marcha de las preferencias.
En anteriores llamados a las urnas la victoria del presidente fue claramente anticipada por los sondeos, con diferencias a su favor de 15 ó 20 puntos, sin embargo, en esta oportunidad el panorama se presenta diferente.
Los análisis más serios muestran básicamente dos escenarios, uno con la victoria de Chávez con un resultado más ajustado que en ocasiones precedentes y otro con la victoria de la oposición por un estrecho margen.
Advierten, además, que el factor abstención puede inclinar la balanza en un sentido o en otro.
Las fuerzas a favor y en contra de la reforma preparan un intenso fin de campaña que concluirá el 1 de diciembre, según aclaró el sábado pasado la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena.
El “chavismo”, que defiende el “sí”, busca apoyarse en el carisma del mandatario, por lo que la agenda semanal del presidente se orientará a multiplicar su presencia en diferentes partes del país con marchas, concentraciones y apariciones en medios de comunicación regionales y locales.
La oposición, que promueve el “no”, también estará en la calle en manifestaciones y marchas que, sin tener un carácter unitario, coinciden en su rechazo a la reforma planteada por Chávez.
Los principales actos de masas serán los de “cierre de campaña”, que han sido convocados por ambas partes en la avenida Bolívar de Caracas, en el centro de la capital.
Los reformistas se concentrarán allí el jueves, con Chávez a la cabeza, y los opositores lo harán al día siguiente.
Las adhesiones al “sí” se encuentran principalmente en las clases populares, las más beneficiadas por los programas de ayuda social del Gobierno.
El respaldo al “no” tiene su feudo más consistente en las capas media y alta y en instancias en las que esos sectores tienen una presencia hegemónica como el empresariado, los medios de comunicación privados y los gremios profesionales.
También se incluyen en ese frente la jerarquía de la Iglesia Católica y un sector del cristianismo evangélico, a cuyos representantes mandó Chávez “al infierno” recientemente.
Así mismo, se han pronunciado contra la reforma sectores y personalidades hasta ahora del bloque “chavista”.
El mandatario ha reiterado que si gana el “no” archivará el proyecto de reforma hasta una ocasión más propicia, mientras importantes representantes de la oposición se resisten a declarar que si son derrotados reconocerán democráticamente el revés.
Es el caso del extremista “Comando Nacional de la Resistencia” (CNR), que no solo rechaza la propuesta de reforma sino que ha hecho suyo el objetivo declarado de “impedir” que se celebre el referendo del próximo domingo.
El CNR había organizado para ayer una “marcha sin retorno”, presumiblemente hasta el palacio de Miraflores, sede del Gobierno, pero a última hora decidió suspenderla e incorporarse al acto de cierre de campaña de la oposición del próximo viernes.
El Gobierno ha decretado una serie de medidas para garantizar la paz ciudadana el día de la votación que van desde la prohibición de vender bebidas alcohólica y portar armas hasta la de encomendar a los militares, el 2 de diciembre, las tareas de custodia y orden que habitualmente cumplen las policías locales y regionales.
Ese día, unos 16 millones de venezolanos podrán aprobar o rechazar con su voto le reforma de hasta 69 artículos de los 350 de que consta la Constitución de 1999.
Chávez promueve los cambios a la Carta Magna con el argumento de que es “indispensable” para “acelerar” el proceso “revolucionario” e instaurar el socialismo, que, según él, es el “único camino a la paz y la justicia”.
Entre los artículos más polémicos están la reelección indefinida presidencial, la inclusión de varios tipos de propiedad, como la comunal, además de la privada, y la posibilidad de que el Estado restrinja la información y el debido proceso durante los estados de excepción.

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