Las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) revolucionaron el mundo de los reportes en el 2023 cuando lanzaron su versión para revelar información sobre sostenibilidad y clima: las famosas S1 y S2.
Muchos están corriendo para alinearse a ellas, otros apenas las entienden y la mayoría las vuelve a ver con la esperanza de que alguien proponga que no sean obligatorias tan pronto. En Costa Rica la presentación de estados financieros con la incorporación de la S1 y S2 será en el 2028, con la información del periodo fiscal del 2027. Le aplicará en una primera etapa a grandes contribuyentes de hacienda (hay más de 900) y empresas reguladas.
Lo cierto del caso es que enfrentarse a estas normas no pasa, para nada, por abrirlas y presentar la información que solicitan cada uno de los indicadores. Hay aspectos que deber tomarse en cuenta antes y eso sí que es un reto mayor.
La segunda encuesta en Centroamérica y República Dominicana sobre prácticas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza por sus siglas en inglés) de PwC es clara al mostrar que solo un 41% de las empresas integra totalmente estos indicadores en su estrategia de negocio.
El número lo que nos dice es que solo ese porcentaje de empresas ha comprendido que las agendas de sostenibilidad y negocio no pueden ir separadas, deben unirse para generar valor ambiental, social y económico y de esa forma disminuir riesgos y darle continuidad al negocio. Y esto, al fin de cuentas, es el espíritu principal de la S1 y la S2.
Cumplir con las NIIF de sostenibilidad empieza por hacer la tarea previa de contar con una gobernanza y estrategia que permitan comprobar que la organización tiene claro que sin un manejo integrado de los aspectos que tienen que ver con el planeta, las personas y la prosperidad económica, el negocio puede hacer que riesgos no tomados en cuenta se materialicen e impacten la solidez financiera.
Las nuevas normas descansan sobre una base relevante: la identificación de los temas materiales (prioritarios) que de no gestionarse adecuadamente impactan el negocio o a la comunidad en la que se opera y, por lo tanto, no hay forma de comprobar que no se está perjudicando el contexto que permite vender, cobrar, pagar deudas, etc.
Estamos en el momento del alineamiento del lenguaje financiero tangible, con el lenguaje de lo intangible. La S1 y S2 quieren poner a disposición de clientes, inversionistas, reguladores y bancos información completa para que se puedan tomar decisiones de corto, mediano y largo plazo de la manera menos riesgosa posible.
Lo anterior se hacía antes del 2023, solo con los estados financieros. Eso era cuando el número al final del período era lo único importante. Hoy, ya no basta tener una robusta cuenta bancaria o un EBITDA impresionante. Eso se puede venir abajo por temas que no tienen nada que ver con la venta; por ejemplo: la relación con la comunidad, el abuso de los recursos naturales, la pérdida de confianza o reputación.
Por eso es por lo que las NIIF piden que la información que se presente sea exhaustiva y les permita a los públicos estar muy claros de todos los detalles cuando entra en relación con las empresas.
Antes de las NIIF hay trabajo que hacer y el tiempo corre. Algunas preguntas para las Juntas Directivas que pueden guiar la acción:
1. ¿La estrategia de negocio está alineada en lo social, lo ambiental y lo económico?
2. ¿El alineamiento estratégico cuenta con indicadores, métricas, objetivos y compensación de los colaboradores, en lo social, lo ambiental y lo económico?
3. ¿La Junta Directiva recibe información sobre los impactos que provoca en aspectos de sostenibilidad y cambio climático?
4. ¿La matriz de riesgos está debidamente integrada en lo social, lo ambiental, lo económico, lo operativo y lo reputacional?
5. ¿Hay una adecuada segmentación de proveedores y clientes para poder medir la huella climática que generan y qué están haciendo para reducirla?
Si respondió que sí y tiene cómo probarlo, adelante con las NIIF, el camino será menos complejo.
Si respondió que no, le sugiero iniciar cuanto antes con un diagnóstico de brechas y acompañamiento, que le permita alinear a la compañía y prepararse adecuadamente. Un detalle más: el 2028 está a la vuelta de la esquina.





































