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Sábado 25 Octubre, 2008

Algún día será…


Solo un transporte colectivo público eficiente puede ayudar a mejorar el desperdicio de recursos financieros, la contaminación ambiental y los perjuicios para la salud que causa el embotellamiento del tránsito que todos experimentamos a diario en el Area Metropolitana de San José, tal y como acertadamente lo señala el periodista Danny Canales en su reportaje del 20 de octubre.
Cuando se habla de hacer eficiente el funcionamiento del transporte público se trata de contar con un sistema capaz de atender las necesidades de todos los usuarios no solo con rutas, itinerarios y tiempos de recorridos sino también mediante la movilización de pasajeros en vehículos modernos y confortables, y con tarifas socialmente aceptables.
La única solución bien fundamentada fue sugerida desde hace varias décadas y se concretó en 1999 cuando se hicieron los estudios que definieron y diseñaron el modelo a seguir para la “sectorización del transporte colectivo en la modalidad autobús”. Lamentablemente, esa propuesta no ha contado con la decisión política ni con la constancia en la gestión administrativa para impulsarla.
El gobierno no contaba en 1999 —y continúa sin contar— con una organización capaz de ejecutar semejante plan. Así se reconoció en aquel entonces y por eso se propuso, con la publicación del Decreto #28337 MOPT del 3 de enero de 2000, un plan que pudiera realizarse por etapas para que los empresarios tuvieran tiempo para organizarse con el fin de operar cada sector como una sola empresa y, también, para lograr la consolidación del Consejo de Transporte Público (CTP), creado con el propósito de fortalecer la dirección y control del transporte público.
Los transportistas hicieron avances pero no lograron del todo su tarea y el MOPT sigue con una organización muy débil, sin recursos profesionales y técnicos suficientes. Es cierto que la rigidez que impera en la regulación laboral del sector público dificulta adoptar los cambios e innovaciones que pueden mejorar el funcionamiento de por lo menos esta área de la administración, pero tampoco, en estos últimos ocho años se ha presentado una reforma que corrija las deficiencias o ausencias a la ley que le dio vida al CTP.
Puede alegarse que tampoco se ha contado con los recursos financieros necesarios para realizar la inversión en la transformación de la infraestructura vial que se requiere para implementar la sectorización. Pero si se hubieran definido estas obras como prioridad en el uso de los dineros de que dispone el CONAVI, es posible que todos los trabajos se hubieran completado en estos años pasados.
Evidentemente, se trata de un problema político, pues lo que ha faltado es la decisión para ejecutarlo. En cambio, con frecuencia escuchamos manifestaciones de jerarcas del gobierno que ofrecen invertir decenas de millones de dólares en poner en funcionamiento una ferrovía que atienda solamente la parte del transporte que moviliza los pasajeros entre San José y Heredia, que significa un porcentaje pequeño del millón y medio de usuarios que se mueven diariamente en toda el Area Metropolitana.
Hasta se llegó a ofrecer poner a funcionar ese nuevo ferrocarril (que no es el que va a operar el INCOFER) este mismo año, pero como no pudieron contratar los estudios, ahora proponen que funcione en 2010.
Cada vez que escucho este tipo de ofertas me cuestiono si no se trata solamente de una excusa para desviar la atención y ocultar la falta de voluntad que existe para hacer funcionar la sectorización del transporte público en autobús. Me hago la pregunta porque esa clase de proyectos deben plantearse con seriedad, apoyados en planes correctamente elaborados, desde una perspectiva integral del sistema de transporte público metropolitano y no como ideas aisladas, pero sobre todo contando con el respaldo de una organización capaz de ponerla en ejecución.

Algún día será…

Rodolfo Méndez Mata
Ex ministro de Obras Públicas y Transportes