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Jueves 29 Agosto, 2013

Cuando todo se deja a la libre: “la cuerda se rompe por lo más débil”. En el caso del sistema financiero, la parte más débil somos los consumidores


Alegrón financiero

El lunes el Gobierno se comprometió a enviar al Congreso el proyecto de ley que establece topes a tasas de interés a créditos de todo tipo. La iniciativa fue rechazada por algunos ticos, cuestionada por otros, aplaudida por la mayoría.
El planteamiento de fondo, poner límites a la usura y tratar de proteger a los consumidores ante cobros excesivos en sus créditos, me parece justo y necesario. Espero que no sea un simple “alegrón de burro”.
Una proporción no despreciable de la población tachará al Gobierno de proteccionista o de una forma más simple: lo llamarán niñera.
Toda posición extremista me parecería desacertada por parte del Gobierno costarricense, esta no es la excepción... cuando un Gobierno pretende controlar todo el sistema, al estilo del Gobierno venezolano, la inversión privada es la primera en huir de ese territorio; pero cuando todo se deja a la libre: “la cuerda se rompe por lo más débil”. En el caso del sistema financiero, la parte más débil somos los consumidores.
Creo que las tasas de interés de los créditos son un tema de interés público que debe ser regulado. El proyecto de ley tiene deficiencias, la más importante para mí: la tasa de referencia a partir de la cual se define el tope máximo permitido antes de definir una tasa de interés como “tasa de usura”. Creo que la tasa de referencia para el cálculo debería ser la tasa básica y no la tasa de interés activa.
A pesar de las debilidades del proyecto, me parece que en este punto lo más importante es que finalmente se materialice la iniciativa y que no sea trabada en el Congreso.
Prefiero esta propuesta imperfecta que se apruebe “ya” y no un documento “perfecto” por el que tengamos que esperar diez años, para poner freno al enriquecimiento desmedido de unos pocos... enriquecimiento que no es respuesta a la “demanda y oferta”, sino a un juego de “necesidades y usura”.
Hay mucha gente ahí afuera endeudándose por “no entendimiento” financiero, muchos no saben diferenciar entre una tasa activa y una tasa pasiva, o entre una tasa de interés mensual y una anual. Hay muchos que se endeudan por fanatismo a las compras o hasta por simple estupidez.
Pero hay muchos ahí afuera endeudándose por necesidad, porque si no compran la cocina a pagos no tienen en qué cocinar, porque si no compran un carro financiado, aunque sea un lujo, quizá nunca verían realizado su sueño...y lo peor de todo esto, o mejor dicho, los peores de todo esto: son quienes solo ven un negocio en la frustración de esta gente.
Me tiene sin cuidado si la propuesta nació de Villalta, de Antillón, de Chinchilla o si solo nos gusta copiar cosas que parecen funcionar en países como Chile, Colombia o México.
Realmente espero que el comunicado de este lunes resulte más que un “alegrón financiero” o un show mediático; en este tema hay escenarios sociales y económicos en juego que merecen análisis serio y sin color político.

Alejandra Esquivel

[email protected]
Gerente General GEFISA