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Martes 10 Agosto, 2010

Agua, escasez y tensión

El agua es un recurso indispensable para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. Dada la importancia del agua para la existencia de todos los seres vivos, y debido al aumento de las necesidades de ella por el continuo desarrollo de la humanidad, el hombre está en la obligación de proteger este recurso y evitar toda influencia nociva sobre las fuentes del preciado líquido.
No hay duda alguna de que la multiplicidad de su uso (consumo humano, doméstico o colectivo, consumo industrial, provisión de energía, navegación, recreo, agricultura y pesca) ha puesto en peligro su abastecimiento.
En 1950 la población mundial era de casi 2.500 millones de habitantes, en 2000 había superado los 6 mil millones, lo que implica que este crecimiento demográfico conlleva numerosas implicaciones para la planificación y gestión de los recursos hídricos.
China y la India, que ocupan, respectivamente, el primero y el segundo lugar entre los países más populosos del mundo, son ejemplos de la manera en que aun modestas tasas de crecimiento demográfico se traducen en grandes números absolutos cuando la base poblacional es grande.
La vida en la tierra ha dependido siempre del agua, y a medida en que crece la población, aumenta el número de países que enfrentan condiciones de escasez de agua, lo que podría generar guerras y enfrentamientos fratricidas, que podrían poner en peligro la paz y seguridad mundial.
El suministro de agua dulce del que dispone la humanidad se está reduciendo a raíz de la creciente contaminación de muchos de esos recursos hídricos, ya que en algunos países los lagos y ríos se han transformado en receptáculos de una variedad abominable de desechos.
Cabe destacar, que la escasez de agua está vinculada a enfermedades como la lepra, tuberculosis, tos ferina, tétanos y difteria entre otras, todas controlables si se garantiza la disponibilidad, cantidad, calidad y el uso eficiente del recurso.
Los esfuerzos encaminados a resolver los problemas del abastecimiento de agua y saneamiento están en que tenemos que dejar de vivir como si tuviéramos suministros infinitos de agua y reconocer que esta dejó de ser un recurso renovable, y que podría agotarse por el mal uso.
El agua dulce es una necesidad de todos porque proporciona sustento a todas las formas de vida, nutre los ecosistemas naturales y transporta y diluye los desechos. Sin agua dulce, el nivel de vida declina, las personas sufren y el desarrollo se torna más difícil.
Finalmente, el agua es un recurso natural de dominio público, vital, vulnerable y finito, con valor social, económico y ambiental cuya preservación en cantidad y calidad y sustentabilidad es tarea fundamental del estado y la sociedad, así como prioridad y asunto de seguridad nacional.

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare