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Es impostergable trazar el plan – país que ponga fin a las incertidumbres y riesgos en cualquier aspecto de la economía y la vida nacional en general

Acabar con incertidumbres y riesgos

Ya que Costa Rica apostó por un desarrollo amigable y respetuoso con la naturaleza, por una industria del turismo que la visita especialmente para disfrutarla y que trabajó e invirtió para solidificar en el mundo un nombre ligado al concepto de protección de las riquezas naturales y del ambiente, debe, necesariamente, trazar un plan - país que se constituya en el marco para todas las decisiones y acciones de gobierno y en una ruta clara de desarrollo para sus habitantes.
Mientras esto no se haga, continuarán surgiendo en diversos sitios y por motivos locales variados, los conflictos y disputas como el que hoy está planteado, y que LA REPUBLICA publicó en su edición del viernes, en torno al Parque Nacional Marino Las Baulas creado en 1995.
Hoy la necesidad de mantener dicho Parque y la protección a la especie baula de tortugas marinas, que se encuentra amenazada de extinción, genera un problema tanto a empresarios que quieren desarrollar proyectos de infraestructura y que han sido paralizados, como a pobladores de la zona que ven en peligro sus empleos.
Todo esto no es más que la consecuencia de la falta de políticas actuales cuya inexistencia genera las dificultades.
Si hubiera planes y proyectos para el desarrollo empresarial y para proveer empleo a los habitantes de esas zonas, sólidamente establecidos bajo el concepto de un plan – país en este sentido, sin ocasionar daño alguno al ambiente, el conflicto y el debate no surgirían.
No es un imposible planificar un modelo de desarrollo sin afectar la mayor riqueza del país que son sus recursos naturales. Pero es necesario hacerlo.
Cuando el desarrollo se produce de modo espontáneo y desordenado es inevitable que surjan problemas que no hacen más que poner de relieve la falta de ese modelo que marque con claridad el sendero y sus reglas del juego. Y estas no solo deben establecer prohibiciones, sino alternativas viables para que, por el camino que las leyes y los planes establecen, el desarrollo siga su buena marcha.
En este momento el conflicto ha surgido en la zona del Parque Nacional Marino Las Baulas, pero mañana puede surgir en cualquier otro sitio del ámbito nacional. No es posible, en esto o en cualquier otro aspecto de la vida y la economía nacional, seguir apagando incendios cuando se desatan. Es impostergable trazar el plan – país que ponga fin a las incertidumbres y riesgos.

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