Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 11 Enero, 2012


PIZARRON
Abstencionismo y política


Los abstencionistas electorales, personas que no emiten su voto y deciden no escoger directamente las autoridades políticas del gobierno, como presidente, vicepresidentes y diputados y en los gobiernos locales a regidores, síndicos y alcaldes, son un número constante en los resultados electorales, exceptuando las elecciones desde 1998 que aumentó de un promedio histórico que rondaba el 18% hasta casi el 35%.
Curiosamente, el abstencionismo creció cuando la oferta electoral tuvo más partidos nacionales, provinciales y cantonales, lo que supone más interés ciudadano de participar y mayor desgano por opciones tradicionales. Pero no fue así. Hubo más partidos y más abstencionistas. Mientras, la elección de 2010, comparada con las tres anteriores, con menos partidos redujo el abstencionismo levemente. Así, a mayor número de partidos no hay más democracia ni más participación ciudadana. El abstencionismo no está ligado a la cantidad de partidos, ni a la decepción de los electores en cuanto a los procesos electorales, de los gobernantes o de la política misma, sino a la confianza de las personas en la vida democrática.
La seguridad política en el sistema de libertades y derechos hace que las personas confíen en el sistema electoral y de gobierno por lo que les resulta indiferente no votar por una u otra opción, considerando que cualquiera que gane se preocupará de mejorar las condiciones de vida de los costarricenses. Nadie, partidos políticos ni candidatos, propondrá nunca una situación diferente. Todos sostendrán como proyectos mejorar condiciones existentes, superar errores, combatir desviaciones de gobierno que perjudican planes y políticas sociales. Así, cualquiera que gane, para un abstencionista, lo tendrá en sus preocupaciones y velará por mantenerle o mejorarle su situación económica y social.
Por eso, los abstencionistas avalan, hasta hoy, como electores pasivos, al que gana la votación y asumirá en nuevo gobierno, al margen de su partido político. Esto hace que al día siguiente de las elecciones el país goce de gran calma y se sienta una inmensa mayoría avalando el proceso, por los que participaron y respaldan los resultados y por los que no lo hicieron que se sienten satisfechos con lo sucedido. Si no fuera así, los abstencionistas votarían por alguna de las opciones electorales.
La vida de cada persona se afecta por decisiones políticas diarias de gobierno, que se toman en el Poder Ejecutivo, ministerios e instituciones, y afectan sectores sociales y personas. Estas decisiones políticas definen salarios, tasas de interés e impuestos, facilitan crédito o el contenido económico a educación, salud, vivienda, seguridad, obras públicas. Así, si la política, de ese modo, se mete con las personas. ¿Por qué entonces algunos ciudadanos no se meten en la política para incidir en la toma de decisiones?
Si una persona está insatisfecha de como se gobierna y se toman las decisiones públicas tiene la posibilidad de influir en esa toma de decisiones votando por otras personas y partidos. Las elecciones de 2014 son una oportunidad de participación.

Vladimir de la Cruz