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La única “varita mágica” bienvenida en estos momentos sería aquella que despierte la madurez, la sensatez, la sana inteligencia y la actitud correcta para un diálogo positivo entre los diferentes actores que tienen hoy el deber de conducir bien al país


A propósito de dos señales positivas

Un interesante análisis publicado por este medio ayer, contribuye de manera constructiva a ver las señales positivas que el panorama de la economía nacional presenta.
Lo hace con datos claros, como que han aumentado las exportaciones y que, por primera vez en los últimos ocho años, hay expectativas reales de recortes en el presupuesto nacional.
Ante esto, hay quienes piensan que no es suficiente. Desde luego que falta mucho por hacer. Serios problemas engendrados y engordados a lo largo de los años, como el despilfarro público, la evasión fiscal y el contrabando, entre otros, no se solucionan en un momento.
Es, sin embargo, lo que aborda el análisis mencionado, una buena señal que de continuar podría lograr una importante mejora y saneamiento de las finanzas del Gobierno.
De hecho, pareciera que este será el presupuesto nacional más debatido de los últimos tiempos y probablemente no sería lo mejor que en la necesaria confrontación de ideas que se está produciendo, hubiera posiciones extremas y cerradas al diálogo.
Esto último nunca contribuye a lograr los grandes acuerdos nacionales que este y cualquier país que vive en democracia necesita.
El diálogo inteligente, a una mayor altura que la de los mezquinos intereses, es lo que la coyuntura exige.
Nos venimos sintiendo orgullosos de nuestra antigua democracia desde hace mucho tiempo y debemos seguir demostrando al mundo cómo es que se pueden solucionar los problemas nacionales.
Pero esto no se logra con floridos discursos dentro o fuera del recinto parlamentario o del Ejecutivo, sino con propuestas honestas y sanas.
Que son necesarias reformas estructurales es una verdad ya gastada de tanto decirla. Tenemos años de que los gobiernos las anuncian pero no las llevan a cabo. Más bien, se ha permitido por acción o inacción que la condición empeore.
Sería interesante ver en este momento propuestas positivas, constructivas para, finalmente, lograr algo en ese sentido.
La única “varita mágica” bienvenida en estos momentos sería aquella que despierte la madurez, la sensatez, la sana inteligencia y la actitud correcta para un diálogo positivo entre los diferentes actores que tienen hoy el deber de conducir bien al país. Ojalá que así sea.
 



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