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Nacería un nuevo negocio en el país para médicos subespecializados y hospitales privados que brindarían sus servicios para ello, si se aprobara una ley definitiva en discusión actualmente en la Asamblea Legislativa para permitir la fertilización in vitro


Una forma alternativa de engendrar

Las mujeres infértiles que deseen tener un hijo mediante el procedimiento de fertilización in vitro, podrían hacerlo en Costa Rica, al igual que se hace en el resto de los países de América, si se aprobara una ley definitiva en discusión actualmente en la Asamblea Legislativa.
El tema ha sido muy polémico a pesar de lo cual se sabía que lo más probable era que tuviera que permitirse este tipo de procedimiento para engendrar, tras un fallo de la Corte Interamericana de Justicia, hace unos dos años, que ordenó a Costa Rica que lo permitiera, como parte del derecho de la mujer a tener un hijo.
Sin embargo, ese tribunal no determinó las condiciones específicas para aplicar el tratamiento y por ello hay diferencias entre las bancadas que aceptan el in vitro.
Las diferencias pueden estar, por ejemplo, entre intentar la fecundación de muchos óvulos y luego, si estos resultan ser demasiados desechar los que no se implanten o fecundar únicamente aquellos que serán implantados y repetir el procedimiento en caso de que fallara, para no tener que desechar ninguno.
La polémica surge principalmente por los óvulos ya fertilizados que se desechen y que algunos consideran seres humanos vivos.
No obstante, y siempre dentro del propósito de libertad de elección, no podemos olvidar que, en última instancia, engendrar mediante fertilización in vitro o no hacerlo será una elección que todas las mujeres seguirán teniendo de acuerdo con sus convicciones.
Lo que sí cambiaría, con respecto a la situación actual es el hecho de que quienes quisieran hacerlo, ya no tendrían que viajar y permanecer en otro país mientras dure el procedimiento, lo cual tiene algunos inconvenientes.
Sin embargo, el procedimiento sería más caro en Costa Rica que en Panamá, por ejemplo, porque en este último país se puede llevar a cabo con menos restricciones en cuanto a la forma de hacerlo.
Por otro lado, nacería un nuevo negocio en el país para los médicos que han querido alcanzar esta subespecialidad, y las clínicas privadas que brindarían sus servicios para ello.
La carrera, que no se imparte en el país, involucra 13 años de estudio, considerando los siete para graduarse como médico, cuatro más para adquirir la especialidad en ginecología y dos más para la subespecialidad.
Este aspecto también podría variar si se aprobara la ley y se comenzara a realizar fertilización in vitro en el país puesto que, probablemente, con el aporte de los médicos ya subespecializados o de otros provenientes del extranjero, en algún momento la subespecialidad podría obtenerse en el país, como ha ocurrido con otras.

 

 

 

 

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