Leiner Vargas

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Martes 17 Marzo, 2015

Al igual que hace 30 años le digo sí a la UNA y continúo nuestra lucha por mejorar lo que somos de cara a una nueva generación de académicos, intelectuales y estudiantes


Reflexiones

UNA cumple 42 años

Llegué a la UNA hace 30 años, en 1985, apenas había cumplido los 15 años y se acentuaba en mí un espíritu joven en búsqueda de libertad, de éxito y sobre todo, dispuesto a descubrir la aventura de la educación superior, que fue posible mediante un programa de becas Omar Dengo, que nos trajo a la UNA con la ilusión de convertirme en un profesional útil para este país.
Cómo no estar agradecido hoy, 30 años después de haber podido sacar mi bachillerato y licenciatura en economía en aquella época, donde las dificultades económicas de mi familia eran mayúsculas y me hubiese sido imposible estudiar la universidad.
La Universidad Nacional ha sido desde entonces mi segunda casa, el lugar donde se han hecho realidad mis sueños, mis anhelos y mi vida profesional.
Luego de pasar por una maestría en el ITAM en México y haber terminado un doctorado en economía del cambio institucional en Dinamarca, he pasado buena parte de mis años como profesional al lado de esta institución benemérita y que sigue siendo mi ocupación y desvelo.
Al cumplir 42 años de su fundación, la UNA confronta importantes desafíos para seguir siendo la universidad necesaria para el país.
Renovar su oferta académica, fortalecer la investigación y su impacto, la transferencia tecnológica y el desarrollo de mecanismos más modernos de difusión de su quehacer, son, entre otros, grandes retos de la institución que hoy cubre buena parte del territorio nacional, desde Coto y Pérez Zeledón hasta Liberia y Nicoya, pasando por las nuevas áreas en Sarapiquí y las estaciones en Puntarenas y Punta Morales.
Hoy, a sus 42 años, la UNA sigue dando qué decir sobre el desarrollo de la ciencia, el arte, la cultura y sobre todo, su compromiso con los sectores menos favorecidos de la sociedad.
Hoy, al igual que hace 30 años le digo sí a la UNA y continúo nuestra lucha sin fin por mejorar lo que somos de cara a una nueva generación de académicos, intelectuales y estudiantes que gritan con vigor por la modernización de la institución y su adaptación a las condiciones de este siglo XXI.
En un marco de mayor coordinación y ya con cuatro instituciones hermanas en el ámbito público, la UNA se compromete con el bienestar del país y debe proponerse avanzar sin temor por los caminos de este siglo XXI, con un renovado Estatuto Orgánico y reglas del juego claras, flexibles, desconcentradas y sobre todo, actualizadas a la sociedad de nuestro tiempo.
Felicidades a todos los académicos, estudiantes y administrativos que conformamos la familia UNA. Sí, porque la UNA somos todos, todos Juntos por la U.
 

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com