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El fracaso del primer concurso de Fonatel debe estudiarse con mucho detenimiento, a fin de que no vayan a “escurrirse” los fondos sin cumplir su cometido de llevar los servicios telecom a las zonas “no rentables”


Se necesitan obras, más que promesas

La apertura del mercado de las telecomunicaciones abrió la competencia privada y la posibilidad de elegir operador de sus servicios a gran parte de la población del país.
Sin embargo, la otra parte, los excluidos, los que están en el otro extremo de la brecha digital, no tienen a la fecha ninguna opción para acceder a las modernas tecnologías. La brecha se sigue abriendo.
Como se sabe, esto repercute de forma negativa en todos los aspectos de la vida y las posibilidades de trabajar competitivamente de estos ciudadanos, a pesar de tener el mismo derecho que tienen los del resto del país.
Para solucionar esta falla, que se supo desde el inicio de los proyectos de apertura que se produciría, se pidió a las empresas que entrarían al mercado contribuir con unas sumas de dinero que fueron acumuladas en el Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel) para llevar Internet a zonas donde el negocio no es rentable.
No obstante, a la fecha se confirma que, ni aun con los $311 mil que se tomarían del fondo para que una empresa privada llevara hasta Siquirres los servicios de telecomunicaciones, ninguna de ellas quiso participar en la licitación abierta para ese fin.
Como solución Fonatel anuncia que abrirá un nuevo concurso dentro de dos meses, tomando en cuenta “observaciones” hechas por las empresas, para confeccionar un cartel más atractivo.
Esto suponemos que tendrá que estudiarse con mucho detenimiento, a fin de que no vayan a “escurrirse” los dineros de Fonatel, sin que en realidad cumplan con su cometido de llevar los servicios telecom a las zonas “no rentables”.
Cuando al ICE no se le pedía competir, sino dar un servicio al costo y en muchos casos solidario, se le podía pedir que enfrentara la solución a problemas de este tipo.
Sin embargo, hoy el ICE está obligado a competir y la fórmula alternativa para los excluidos de los beneficios del servicio por el momento ha fracasado.
Un tema que debe ser estudiado a fondo, con transparencia y prontitud. El retraso de algunas zonas por falta de acceso a las telecomunicaciones es un daño concreto a sus habitantes, y al país en general, pero los recursos de Fonatel se han de administrar con el mayor de los cuidados.
 

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