Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 28 Abril, 2014

En el subíndice de necesidades básicas dos indicadores son desfavorables para Costa Rica: el primero es desnutrición por datos de FAO, el segundo es la tasa de homicidios


Retos en progreso social

La publicación hace pocas semanas del Índice de Progreso Social dejó manifiesto el éxito costarricense en construir bienestar con una limitada producción económica. Estamos ubicados en el puesto 25 entre 132 naciones, en tanto nuestro PIB per cápita nos coloca en el puesto 54 entre ellas. Nuestro progreso social es muy superior a nuestra producción económica.
Debemos sentirnos satisfechos por la sociedad de derechos y solidaridad que se viene construyendo desde inicios de la República.
El Índice de Progreso Social se compone de tres subíndices: necesidades humanas básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades. Logramos más en los dos últimos que en el primero.
En necesidades humanas básicas estamos en el lugar 42 —siempre mejor que el 54 del PIB por habitante— pero muy inferior a los lugares 16 y 24 que alcanzamos en los subíndices de fundamentos del bienestar y oportunidades.
Cada subíndice se basa en indicadores de resultados sociales y ambientales. En el subíndice de necesidades básicas dos de ellos son desfavorables para Costa Rica. Incluso esos indicadores están por debajo de los que tienen los 15 países con PIB per cápita similar al nuestro que contempla el estudio.
El primero de ellos es desnutrición que se basa en datos de la FAO. Los países con producción económica similar a la nuestra tienen menos de un 5% de su población ubicada con esa muy seria carencia nutritiva.
Así estábamos nosotros en 1990-1992 pero para el periodo 2010-2012, FAO reporta un 6,5%. ¿Cómo puede ser esto ante la gran cantidad de recursos que dedicamos a la lucha contra la pobreza?
¡Qué grave es la poca evaluación de resultados de esos recursos! Esto señala una grave ineficacia en su utilización. También señala la urgencia de volver a crecer más acelerada y participativamente para disminuir las familias pobres. Y también la necesidad de eliminar las alzas artificiales del costo de los alimentos, y buscar su fuente más barata en beneficio de los consumidores pobres.
El segundo indicador muy desfavorable es la tasa de homicidios. Como sabemos, de 2003 a 2009 se produce un enorme crecimiento en tasa de homicidios dolosos y de otros delitos. Y sin duda esto nos afecta, pues a pesar de que en Centroamérica tengamos la menor incidencia, ella es muy alta a nivel internacional.
Ciertamente en los últimos tres años ha sido muy exitosa la política de seguridad pública y esa tasa ha disminuido de manera muy importante, pero sigue ocasionando alto costo al bienestar social de los costarricenses.
En la categoría de seguridad personal es en la que salimos peor evaluados, ocupando el puesto 57 entre los 132 países. En este caso la clasificación es peor a la que corresponde al PIB por habitante.
La falla en nutrición indica el costo humano de la baja producción de bienes y servicios en el mercado económico en comparación al desarrollo de oportunidades y acceso al conocimiento y la información, la salud y la sostenibilidad ambiental. La debilidad en seguridad ciudadana nos indica el costo humano de la ineficiencia de servicios públicos.
Mejorar en estos campos es una tarea urgente.

Miguel Ángel Rodríguez