Enviar

Se debe rediseñar la dinámica familiar de modo que permita a ambos sexos disponer del tiempo necesario para su personal realización a la vez que establecer los adecuados espacios para dedicar, entre ambos, a la formación de la familia y la educación de los hijos


Rediseñar la dinámica familiar

En una fecha como hoy, Día Internacional de la Mujer, se pueden analizar muchos aspectos de la vida en sociedad que están en pleno proceso de cambio a efectos de que ellas puedan tener un desarrollo pleno, intelectual y emocional.
Pero el simple hecho de que haya que entrar a este análisis evidencia que algo, históricamente, no estuvo bien. De lo contrario, sería lo normal, sin discusiones, que ambos sexos tengan igual derecho al mencionado pleno desarrollo.
Sobra agregar entonces, por conocidas, las causas que en el caso de la mujer se lo han impedido hasta hace muy poco tiempo y que las siguen limitando en numerosas situaciones.
Baste recordar que ellas, hasta no hace mucho, no tenían derechos como el de estudiar en una universidad o elegir a sus gobernantes en unas elecciones nacionales, solo por mencionar dos ejemplos.
Aunque hoy nos parezca que esta desigualdad de derechos entre hombres y mujeres es ya algo antiguo, la realidad es que históricamente hace muy poco que lograron adquirirlos, y no sin enormes luchas y esfuerzos de todo tipo.
Sin embargo, y a la luz de la realidad actual, en la que ya muchas han adquirido plenos derechos, aunque para otras no pase de ser un enunciado, vale la pena quizás poner el énfasis en un punto.
Esto es, que lo procedente hoy es rediseñar la dinámica familiar de modo que permita a ambos sexos disponer del tiempo necesario para su personal realización a la vez que establecer los adecuados espacios para dedicar, entre ambos, a la formación de la familia y la educación de los hijos.
Todo lo anterior, desde luego, cuando la idea de una vida feliz esté enfocada en vivir en un núcleo basado en amor, respeto y solidaridad.
Este rediseño de la vida familiar requiere hoy, además, una toma de conciencia por parte de ambos sexos, de la diferencia entre el placer momentáneo y la felicidad aun enfrentando cierto grado de dificultades.
Es cada vez más notorio, que la celebración del Día Internacional de la Mujer se inserta en una realidad, distinta en cada sociedad, pero con el denominador común de estar obligada a replantearse el diseño de vida en familia de modo que refleje la igualdad de derechos de ambos miembros de la pareja que haya decidido iniciar un proyecto de existencia juntos.
A Costa Rica, en particular, le urge reconstruir un tejido social sano, productivo y feliz, a partir de hogares donde se den los máximos logros gracias a la complementación de la pareja. Donde prevalezcan el respeto y la comprensión de los mutuos anhelos y no la destructiva competencia, la pugna o la violencia entre ellos.

 


 

Ver comentarios