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Lunes, 17 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Reaccionamos en vez de prever

| Lunes 02 julio, 2012




La falta de plan país para el bien común no orientó el rumbo en educación para generar los cambios que necesita hoy el mercado de trabajo

Reaccionamos en vez de prever

Mientras el país ha ido cambiando y comenzaron a surgir nuevas perspectivas y necesidades en el mercado de trabajo, el sistema educativo costarricense (escuela, colegio) ha seguido bastante igual, formando y motivando a los estudiantes hacia las carreras conocidas y a entrar a la universidad.
Eso ocurrió porque no hubo un plan país que permitiera ver claro hacia dónde iría el desarrollo nacional y por lo tanto cuáles serían los requerimientos del mercado de trabajo en el corto, mediano y largo plazo. Eso ocurre cuando un país camina impulsado por ocurrencias.
Las iniciativas, entonces, de reforzar las instancias para carreras técnicas, aparecieron más como resultado de chocar contra la evidencia que de las previsiones para actuar en el marco de algún plan nacional de desarrollo.
Así llegamos a la realidad actual, confirmándose lo que hemos venido diciendo desde hace mucho tiempo. No hay coordinación, no se dirige el rumbo a partir de un proyecto país que oriente la labor de los diferentes ministerios y entidades a cargo.
Hoy vemos, como lo señala una nota de este medio el viernes anterior, que miles de jóvenes salen cada año de las universidades públicas y privadas con un título en carreras con poca demanda en el mercado laboral.
El sistema educativo tendrá que reaccionar a lo sucedido cuando debería haberlo previsto.
Pero es de gran importancia comprender que no solo se necesita proveer de espacios suficientes para que los estudiantes que lo deseen sigan carreras técnicas, sino que la formación previa debe ser capaz de informar adecuadamente sobre esas carreras a los estudiantes y, muy especialmente, de inspirar en algunos de ellos el deseo de seguirlas.
Los estudios no solo deben hacerse por obligación sino con ilusión. Si esta se pierde aparece de inmediato el riesgo de deserción.
Los estudiantes deben saber que la sola obtención de un título no los convierte en la mejor opción del mercado, sino que deberán demostrar en la práctica sus capacidades y además su flexibilidad para adaptarse a los cambios, a las innovaciones y, preferiblemente, aportar a ellas.
Este es el reto actual del sistema educativo y de que se sitúe y actúe convenientemente dependerá en mucho la calidad de vida de los costarricenses y el desarrollo de la economía.