Vladimir de la Cruz

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Miércoles 23 Abril, 2014

Lo mínimo es que en el informe de los primeros 100 días el Presidente diga en qué estado encontró y heredó el país


Pizarrón

¿Qué esperar de los primeros 100 días?

El 8 de mayo inicia el gobierno número 17 desde del gobierno de Otilio Ulate, en 1949 o el 16 a partir del primer gobierno constitucional de José Figueres en 1953. Será el gobierno 17 o 16 según se quiera ver después de la guerra civil de 1948. Eso sí, será el primer gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC).
Antes de este solo el Partido Liberación Nacional (PLN) ha gobernado en nueve ocasiones y los socialcristianos, como PUSC, tres veces, cuatro si se considera a Carazo, y otros dos gobiernos opositores al PLN, el de Echandi y el de Trejos Fernández. El de Ulate fue un híbrido.
No sabemos qué tan diferente será el primer gobierno del PAC de los gobiernos del PUSC o del PLN, que han gobernado. Eso lo sabremos sobre la marcha o al finalizar su periodo en 2018.
Abrigamos los costarricenses que será diferente porque ese ha sido el discurso oficial del Presidente electo, Luis Guillermo Solís, que proclamó cambio y diferencia respecto a esos gobiernos, y ha dicho que con él se inicia una nueva era de gobiernos porque hasta el 2014 llegaron la política, los políticos y los partidos tradicionales, con todas sus virtudes y vicios. Es casi una declaratoria de borrón y cuenta nueva. ¡Tamaño reto!
El 8 de mayo se realizará la ceremonia oficial de traspaso de gobiernos. La Presidente Laura Chinchilla le entrega formalmente el gobierno al Presidente Luis Guillermo Solís, siguiendo el ritual y la tradición nacional. Este día habrá discursos de salida y de entrada de gobiernos.
En general, el discurso de salida se puede decir que no es conocido previamente por el Presidente que entra, aunque pudiera darse que lo conozca para que el de recibimiento guarde relación con el de salida, porque esos discursos no se improvisan, aunque el de recibimiento pueda contener frases irónicas o sarcásticas respecto al de salida, como ha sucedido en otras ocasiones, al referirse el Presidente entrante de cómo le entregan el gobierno saliente, con cierta picardía y giros picarescos, sin que sea un picapleito. Es cuestión de elegancia y de protocolo.
Como Luis Guillermo es un caballero conocido y Laura una Dama gobernante de salida, además de conocidos amigos, que se guardan afecto cultivado desde la Academia, difícilmente uno puede esperar que Luis Guillermo le dé garrotazos el 8 de mayo respecto a su gobierno y los anteriores. Quizá sea, en este sentido, el discurso de Luis Guillermo una Declaratoria de buenos propósitos a realizar en los siguientes 1.460 días, 48 meses o cuatrienio.
Sin embargo, a partir del 8 de mayo, corren, al estilo gringo, los primeros cien días para evaluar, primerizamente, al nuevo gobierno y su Presidente. ¿Qué esperar de estos primeros 100 días?
Lo mínimo es que en el informe de los primeros 100 días el Presidente diga en qué estado encontró y heredó el país, el gobierno, sus instituciones una por una, y la economía nacional, y que ponga a sus ministros y nuevos funcionarios a trabajar en este sentido.
Solo así, con un diagnóstico político puede arremeter contra los molinos de viento que se blandieron en la campaña electoral y señalar realmente cuál terreno político institucional está pisando en posibilidad de corregir o enmendar para sacar adelante la tarea a la que se comprometió, con el apoyo y sacrificio, que necesitará de los electores.

Vladimir de la Cruz