¿Qué es gobernar?
El futuro es una “consecuencia” del pasado, si las cosas no mejoran, lo que está por venir no tendrá por qué se...
El futuro es una “consecuencia” del pasado, si las cosas no mejoran, lo que está por venir no tendrá por qué ser diferente a lo actual
La pregunta me la hizo un hombre sencillo en la Feria del Agricultor de Tibás, no sin antes saludarme con sus manos toscas producto de su trabajo como agricultor, acostumbrado a sembrar. Mi respuesta fue corta y concreta: planificar y sembrar el futuro.
Ahora, no es fácil conseguir a quienes lo comprendan y lo promuevan, más cuando el futuro siempre es una especulación de lo que pueda venir. Así es hasta el futuro más inmediato, el mañana es complicado avizorarlo. Tan solo lo logran aquellos que sueñan, que imaginan y que proponen.
Quienes participamos y disfrutamos de la política, de la buena política, hemos de entenderla como una gestión de lo desconocido, del futuro y de lo que nos podría esperar.
Es la única manera de intervenir en los procesos sociales, es la forma de planificar el futuro inhóspito para que no nos sorprenda. Un buen político debe tener la lectura de los acontecimientos actuales para tratar de armar el “rompecabezas” que representa el futuro, para cambiar el presente preexistente.
En nuestra historia hay hombres y mujeres que se adelantaron al tiempo planificando el futuro, no todos nuestros políticos han sido administradores del presente e irresponsables con el futuro.
Costa Rica logró innovar en lo social y lo político, se convirtió en un referente porque así se lo permitió algo fundamental: la estabilidad institucional.
Empero, una nación que se acostumbra a gobernantes que no escuchan el clamor de las urgencias económicas y sociales, que no se dan cuenta que son temas consustanciales y que se empeñan en desasociarlos, se condena año a año, mes a mes, día a día, a ver pasar el tiempo y a incentivar la desazón de su gente, la cual se acostumbra a sumar fracasos y a observar cada día más lejano el éxito.
Hoy los discursos que se emiten para generar empatía son los que menoscaban el amor por la nación, que la ven con desdeño y priorizan la corrupción como una característica generalizada, un gran daño, pues así se excluyen a los sueños y la esperanza como el norte común.
Se dice que la política es un arte, sin duda lo es, es un espacio de actividad colectiva que nos puede ayudar a anticipar y configurar el futuro, que requiere mayor capacidad de decisión en un mundo cada vez más veloz y exigente; de un desprendimiento de los conceptos absolutos que desde la ideología algunos defienden ante su incapacidad de interpretar la realidad de los tiempos.
Algunos sueñan y pregonan la muerte de la política, nada más errado que ello, pues estamos ante la necesidad de la transformación de ella y de rogar, como lo ha dicho el Papa Francisco, por la aparición de más políticos, pero de esos a los que les duele la sociedad y las injusticias.
Personalmente, tan solo le pediría a quienes gobiernan que no me muestren como único argumento los nublados y las sombras del pasado, sino las luces y el brillo del futuro, con ello logran involucrarme e ilusionarme con los colores vivos y diversos del horizonte.
El futuro es una “consecuencia” del pasado, si las cosas no mejoran, lo que está por venir no tendrá por qué ser diferente a lo actual.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo