Leiner Vargas

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Martes 5 Agosto, 2014

Gobernar no es igual que hacer campaña política, requiere inteligencia y capacidad para saber escuchar y tomar las mejores decisiones


Reflexiones

Programa Monetario

En enero de cada año el Banco Central establece sus metas en materia de política económica en un instrumento conocido como Programa Monetario. Dicho programa se revisa a mitad del año y se presenta en el mes de julio y permite al Banco Central corregir algunas de sus estimaciones previas y anticipar, en la medida de sus posibilidades y supuestos, las condiciones que se espera tendrá el país en el año siguiente.
Con el cambio de gobierno en mayo de 2014, las expectativas creadas por un discurso desafiante de las nuevas autoridades económicas en campaña, generaron gran interés de la revisión de julio del Programa Monetario, en tanto se hacían esperar importantes ajustes al acontecer de la macroeconomía, en particular, la política monetaria y cambiaria del nuevo gobierno.
Al igual que ha sucedido en otros temas como el MOPT, el tema energético, el deporte y los temas comerciales y del sector agrícola, el mensaje de las autoridades económicas del gobierno fue sencillamente deprimente. No solo no se viró en ninguno de los ámbitos anticipados por los mensajes de campaña, sino que por el contrario, se continuará con la misma receta monetaria y cambiaria que se tenía desde hace ocho años.
Empero, el mensaje económico de la revisión del Programa Monetario presenta inconsistencias importantes, la mayor de ellas, es el pretender mantener una meta inflacionaria para 2014 que está muy por debajo de la realidad económica existente.
Se espera que la inflación crezca en el segundo semestre del año en menos de un punto porcentual, sin tomar en cuenta que ha crecido en los pasados seis meses en 4,17 por ciento. Se pretende mantener un esquema de bandas cambiarias con un claro control del tipo de cambio para atenuar la inflación, sin considerar los resultados negativos que en balanza comercial tendrá la apreciación real del colón, la pérdida de competitividad de las exportaciones y la ampliación del déficit de cuenta corriente de balanza de pagos.
A todo lo anterior, se suma una expectativa de crecimiento cada vez más débil y con ello, con una clara ampliación del riesgo país producto de la negativa a plantear una reforma fiscal a tiempo que corrija los disparadores del gasto público y permita la recaudación adecuada de los impuestos existentes.
Novatada diría mi padre, seguramente que sí le podría contestar en tono bajo, lo cierto es que el equipo económico del actual gobierno carece de una propuesta clara sobre cómo empujar los motores del crecimiento económico y se escuda en la receta existente de estabilización sin crecimiento.
Sin embargo, los desequilibrios estructurales del país en materia fiscal y de balanza de pagos reflejan claramente la mayor vulnerabilidad externa e interna de la economía costarricense. Gobernar no es igual que hacer campaña política, requiere inteligencia y capacidad para saber escuchar y tomar la mejor de las decisiones.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com