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Jueves 10 Julio, 2014

Costa Rica necesita un cambio de visión y requiere ser aplicado ahora, ¡para mañana puede ser muy tarde!


Políticas integrales

Cuando se analiza la composición del PIB por industria a precios constantes de 1991 a 2013, esto es considerando el valor de la producción nacional (de hoy) a precios de 1991, como si no hubiera sufrido ningún efecto inflacionario nuestra moneda, se observa el crecimiento real de cada uno de los macrocomponentes con los cuales se clasifica la forma en que se determina el PIB.
Analizando los datos que se desprenden, se observará que nuestro aparato productivo tiende a ser el mismo en términos porcentuales, hoy a hace 22 años en cuanto su composición, con pequeñas variantes en lo que se podrían considerar repuntes en el área de los servicios en términos generales, aunque quizá un poco más a lo que son servicios de índole financiera.
Dentro de estos rubros el principal es el de la industria manufacturera, ya que si bien es cierto, el PIB como un todo crece aproximadamente en un 181% entre estos años, lo cierto es que el peso de esta industria tiende a ser el mismo, pues representa el 21% de la composición del PIB total.
Pero si separamos el efecto de las Zonas Francas, dentro de este total, se notará que en 1991 las empresas que exportaban bajo este régimen contribuían el 0,5% al PIB, mientras que a la última fecha que ha computado el Banco Central (2012) fue del 9%.
Esto refleja que nuestra industria nacional en forma consecutiva ha venido decayendo, pues pasa de aportar al PIB el 20,5% (año 1991) a aportar un 12% en 2012.
Esto es, mientras la industria manufacturera ubicada en las Zonas Francas crece a razón del 5.014%, la industria manufacturera nacional lo hace a razón de un 64% en estos años, de 1991 a 2012.
En lo particular estimo que estos números deben llevar a la reflexión de las nuevas autoridades gubernamentales, cámaras empresariales y a los creadores de políticas económicas en general, ya que en Costa Rica nos hemos dedicado a fomentar en forma prioritaria a las empresas que se ubican en las Zonas Francas, mientras que a los productores nacionales que no pueden acogerse a dicho régimen, no se les ha implementado ninguna política de estímulo, con lo cual se ha provocado que el único esfuerzo de fomento que ha llevado a cabo el Estado costarricense es a empresas, que por definición práctica, no aportarán recursos a las arcas y se deja a su suerte a aquellas que sí lo hacen.
Con todo respeto considero que las nuevas autoridades políticas tienen todo un reto por delante, hoy en día se habla de incrementos de recursos para el Estado (nuevos impuestos), y no se consideran políticas integrales que fomenten a nuestros productores nacionales, ya que a través de este medio la riqueza nacional aumentará, el desempleo bajará, los impuestos aumentarán y la distribución del ingreso también.
Ya es hora de que en este país se estructuren propuestas de políticas integrales que beneficien al país en general y no solo a grupos particulares, aunque estos sean los de las arcas del Estado en particular. Costa Rica necesita un cambio de visión y requiere ser aplicado ahora, ¡para mañana puede ser muy tarde!


Randall Castro Vargas

Economista