Nuevas amenazas en la Trocha
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Posibles situaciones de precarismo o ventas ilegales de tierras en la zona de la Trocha, no solo por parte de nacionales sino también de inmigrantes ilegales, deben prevenirse y controlarse

Nuevas amenazas en la Trocha

Las acusaciones de mal manejo en las acciones para la construcción de la Trocha 1856, han hecho estallar un escándalo más que tiene que ver con el uso de los recursos públicos en el país.
Las partes supuestamente involucradas o con presunta responsabilidad en el asunto se debaten echándose la culpa unas a otras en una nebulosa que debería aclararse a la mayor brevedad posible y, con verdadera energía y demostración de voluntad política para hacerlo, estableciendo responsables y clarificando el uso dado a los dineros de los costarricenses.

Pero algo viene a sumarse al asunto de lo que se hace con los recursos públicos. Se supone, porque el gobierno así lo ha asegurado, que la Trocha es una obra en proceso y que de lo que se trata es de ir avanzando en las diferentes etapas del mismo.
Si esto es así, si las obras no están a la deriva y por cuenta de nadie, entonces no deberían alzarse ya las voces que, con preocupación, hablan de posibles situaciones de precarismo en la zona de la Trocha.
Aparentemente las cosas están de modo tal que podría favorecerse la tenencia o compra ilegal de tierras y el precarismo. Las nuevas opciones de comunicación en la región incentivarían a ello.
La posibilidad de que esto ocurra, no solo se relaciona con ciudadanos costarricenses sino con inmigrantes ilegales que podrían ver nuevas oportunidades de establecerse en zonas que no están debidamente controladas por las autoridades de Costa Rica.
Esta eventualidad es algo que no debe dejarse de lado. Por el contrario, la prevención es la principal herramienta porque además podría resultar la menos costosa y problemática, que no la de dejar que hechos como los que se temen se pudieran consolidar.
En todo caso, los costarricenses tienen derecho no solo a que se esclarezca sin más demoras la situación de los manejos en la construcción de la obra, con las debidas responsabilidades totalmente sentadas, sino la seguridad, comprobable, de que se han tomado las medidas necesarias para evitar precarismos o cualquier otra inconveniencia que pueda amenazar, una vez más, el buen uso que se debería dar a los recursos que son de todos los costarricenses y que el gobierno está en obligación de cuidar.

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