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Martes 21 Octubre, 2014

El país se encuentra divido gracias a la voracidad de las extremas. Y no por las observaciones de quienes no viven de favores políticos ni lanzan anatemas


¡Neoliberales! ¡Corruptos!

Existen personas que viven en universos fantásticos, en dónde no existen luchas por el poder. En esos utópicos sitios los comunistas se reúnen —amigablemente— con representantes de cámaras empresariales para realizar planes en conjunto pensando siempre en el bien común.
En ese lugar de ensueño los izquierdistas impulsan el libre comercio con potencias occidentales de corte capitalista. Rechazan los monopolios estatales, y aceptan el neoliberalismo sin mayor oposición.
Son tan civilizados que, aunque piensen igual al norcoreano Kim Jong-Un, permiten la existencia de un estado de derecho ejemplar. Este raro tipo de totalitaristas, impulsan programas para que, empresas extranjeras, incluyendo multinacionales, se establezcan y produzcan sin mayor contrariedad. Brindándoles de paso, la seguridad jurídica que las mismas necesitan para proteger el capital.
Aunque defienden a Fidel, creen firmemente en la separación de poderes, y en un sistema electoral libre de contaminaciones. Inclusive, algunos líderes sindicales son tan liberales que, para lograr mayor cobertura, contratan los servicios de empresas como Claro o Movistar.
Epítetos como “fascistas ladrones” fueron prohibidos para dar paso a inofensivas y amigables frases que unen en vez de desunir. Las discusiones políticas dejaron de existir. Los renovados personajes se reúnen para convencer, y a nadie le interesa vencer porque no existen los contrarios.
Cada uno de ellos se encuentra bien convencido de que, una barca dividida se hundiría fácilmente, sin necesidad de estrellarse contra un gigantesco iceberg. Ninguna persona es prejuzgada, y mucho menos encarcelada sin antes probar su culpabilidad.
El 98% de los funcionarios públicos trabajan tan arduamente que el mismo sistema los premia con una jugosa anualidad para que sirvan de ejemplo, y motiven al otro 2% que simplemente no funciona por andar en reuniones gremiales, o visitando un exitoso cafetín.
En este paradisiaco lugar, el Presidente se reúne con los comunistas para evitar costosas huelgas, y planear entre ellos la forma de maximizar la calidad de los servicios para favorecer al usuario, y aumentar la producción.
Desafortunadamente, otro bullicioso desfile programado por la ANEP y proyectado en la TV, nos despertó del dulce sueño, para mirar atónitos a unas cuantas personas marchando por las principales avenidas, portando cartelones y lanzando consignas contra los neoliberales- corruptos- explotadores- y fascistas.
El país se encuentra divido gracias a la voracidad de las extremas. Y no por las observaciones de quienes no viven de favores políticos ni lanzan anatemas.
No dudamos que existan compatriotas de buena fe que realmente aman a esta Patria que aún tiene aroma a caña y café. Pero, para defenderla realmente, no hay que guardar silencio ni permitir que nos atemoricen con bravuconadas y gritería. Al menos que elijamos terminar viviendo en algún lugar de la Florida.

Jorge Castro