Mis siete variables “capitales”
Será determinante para mi voto que el candidato a Presidente crea como lo creo yo que este es un país exitoso, que requiere retoma...
Será determinante para mi voto que el candidato a Presidente crea como lo creo yo que este es un país exitoso, que requiere retomar el camino, que tiene el potencial para jugar en “grandes ligas”, sin miedos, sin complejos
Mi voto tan solo es uno de los más de 3 millones del padrón electoral. Soy tan solo uno del millón y más (37%) de personas seguras de ir a votar pero que aún no sabemos por quién. Sin embargo, hoy quiero compartir con usted cuáles son mis siete “pecados” capitales, perdón, variables de decisión.
Primero, quiero votar por un candidato que represente un cambio en la forma de hacer buena política y buen gobierno. No votaré por quien promueva cambios radicales, por el que piensa que en Costa Rica todo está mal, lo cual no es cierto. Mucho menos votaré por quien dude de la institucionalidad histórica y valiosa del país, ese no será mi candidato.
Segundo, no votaré por un “pizote solo”, quiero verle rodeado de buena gente, honrada y preparada, que aglutine a los mejores y que no promueva revanchismos. Quiero que conozca cómo funciona el entramado institucional, que me muestre que no se abrigará en la ingobernabilidad para justificar su incapacidad de crear y gobernar con los instrumentos existentes.
Tercero, me fijaré en su experiencia, en sus años y madurez. En su posibilidad de aglutinar diversos sectores y comprometerlos con un mejor país. En aquel sabedor de que las mayorías siguen siendo determinantes en una sociedad democrática y que las minorías deben tener sus espacios y derechos —ser tratados como iguales— pero que no pueden imponer sus caprichos.
Cuarto, por ser conservador en algunos temas me fijaré qué tan creyente y temeroso de Dios es el candidato. Quien comprende los designios divinos para un mundo celestial los tendrá como marco para buscar una mejor vida terrenal, pues antepone los valores éticos y los altos principios morales en su gestión al definir plenamente quién es el prójimo.
Quinto, me fijaré en aquel que en su liderazgo muestre solidaridad con su equipo, que no “crucifique” de buenas a primeras a sus colaboradores, que comprenda que el Gobierno es de humanos que “meten la pata” y merecen una segunda oportunidad. Empero, los que “meten la mano” deben ser denunciados y evidenciados ante los órganos judiciales competentes.
Sexto, analizaré bien el equilibrio del candidato entre Estado-mercado, a sabiendas que el primero es el responsable de una buena distribución en aras del bien común. Que el Estado debe apoyar la iniciativa privada y el desarrollo de un mercado justo y en crecimiento, para así tener qué distribuir, que debe contar con empresarios justos y pagadores de impuestos.
Sétimo, será determinante para mi voto que el candidato a Presidente crea —como lo creo yo— que este es un país exitoso, que requiere retomar el camino, que tiene el potencial para jugar en “grandes ligas”, sin miedos, sin complejos. Que tenga el compromiso de sacar a ese 20% de costarricenses de la pobreza, pero no castigando al otro 80% a ser parte de ella.
Además, analizaré mi decisión de voto teniendo como premisa lo que en su momento dijo el escritor y poeta francés Víctor Hugo: “No existen países pequeños. La grandeza de un pueblo no se mide por el número de sus componentes, como no se mide por su estatura la grandeza de un hombre”.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo