Mi candidato, mi voto
He tenido a los cinco principales candidatos en mi programa de TV, Noche Sin Tregua. Tal vez sea oportuno describirlos por su forma
He tenido a los cinco principales candidatos en mi programa de TV, Noche Sin Tregua. Tal vez sea oportuno describirlos por su forma
Con frecuencia en espacios personales y públicos me hacen la misma pregunta: ¿Por quién hay que votar? Lo interesante es que se me preguntan por necesidad de orientación, agradezco la consulta por lo que representa tal confianza en mi “buen tino”, pero siempre respondo: “esa es su responsabilidad, medítela, yo estoy en lo mismo”.
Tengo una ventaja, he tenido a los cinco principales candidatos en mi programa de TV, Noche Sin Tregua, donde he constatado sus dones de gente, su trato, su carisma y su compromiso. Tal vez sea oportuno describirlos por su forma, a lo mejor con mi percepción pueda ayudar a quienes me piden orientación, advierto, estoy lleno de subjetividad.
Luis G. Solís: Llano, sencillo, fluido en el verbo, un tipo agradable que le cuesta abrazar pero que muestra cercanía, estudioso, mesurado; quien de repente se encuentra en una posición a la que la vida lo llevó pero que no era su obsesión. Genera empatía y poco rechazo, pero le hace falta el amarre final en la relación cuerpo a cuerpo, falto de experiencia electoral. Gusta del estilo conservador y es socialdemócrata de línea de antaño.
Otto Guevara: Tipo fluido, perseverante, espontáneo; de pinta y caminado seguro que hace que su presencia no pase desapercibida. Dispara ideas tal cual ametralladora, le falta dosificarse en el verbo. Un tanto más maduro. Pragmático, no se queda en el limbo de las ideas, las concreta. Rápidamente intenta comprometer al elector con su causa, su larga trayectoria genera algunas dudas. Gusta del estilo agresivo y es —sin duda— liberalísimo.
Rodolfo Piza: Su altura y contextura le muestran con fortaleza, seguramente el más estudioso, lector asiduo, se conoce todos los vericuetos de nuestro Estado y administración pública. Le cuesta entrar en el abrazo y se queda de más en lo racional. Tiene claro que su partido no es el mejor “caballo”, pero eso no le disminuye. Con rapidez busca el voto, el apoyo, pero le hace falta calidez. Gusta del estilo de estadista y realmente es socialcristiano.
José Ma. Villalta: Es más vivaz y eléctrico en una entrevista que en el trato personal, le cuesta abrazar y mostrarse cercano. Valiente e irreverente como la juventud, con un discurso que domina y lo cree. Con buena teoría, poco pragmático, empieza a comprender la diversidad ideológica. No impacta tanto con su imagen como con su verbo fluido, histriónico. Quiere sonreír pero se retiene en ocasiones. Gusta del estilo confrontativo y es socialismo puro.
Johnny Araya: Cercano y llano en el trato, pero no compromete apoyos, los espera. Su verbo es acartonado, no sensibiliza con lo que transmite. Es pragmático, un hacedor. No es intelectual, pero sabe lo que quiere. Es el más simpático de los cinco. Tiene experiencia política en cuanto a negociación, se siente ganador. Con facilidad pasa de la sonrisa a la molestia y su rostro lo denota. Gusta del estilo popular y es el más difícil de ubicar ideológicamente.
¿Mi voto? Estoy en el 50% de indecisos, meditando, hoy con espacio más reducido, ya descarté a dos de ellos. Tal vez —antes del 2 de febrero— olvide que el voto es secreto, lo razone y se lo cuente.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo