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Jueves 5 Julio, 2012

Los juicios políticos

El Señor Ministro de la Presidencia es joven, creció en una Costa Rica donde la historia oficial fue escrita por el vencedor; una historia en la que se borraron hechos que ocurrieron justo después de una guerra civil en la que por supuesto hubo odios, abusos, arbitrariedades, atropellos, e injusticias… y entre estas últimas, juicios políticos.
Los Tribunales de Sanciones Inmediatas fueron juicios sumarios en los que sin pruebas ni razonamientos, simplemente por filiación a un movimiento político se despojaba de sus bienes a familias enteras, sin ninguna otra consideración que el haber mantenido una vinculación fuera familiar, política o social, con el Partido Republicano.
De nada valían las pruebas o testimonios, la confiscación de bienes afectó a muchos, que no tuvieron posibilidad real de defensa y sus derechos como ciudadanos fueron violentados.

En ese momento de nuestra historia, incluso, se promulgaron leyes que conculcaban los derechos de los trabajadores, simplemente por su filiación política, así se negó el pago de preaviso y cesantía a todos los funcionarios despedidos de la función pública durante ese periodo, únicamente por ser calderonistas.
Años después la ley fue derogada y los derechos de los trabajadores restituidos, no así los derechos de las personas y familias que sufrimos los juicios en los tribunales de Sanciones Inmediatas que no solo perdieron sus recursos sino su buen nombre.
Los juicios políticos son un medio para descalificar a aquellos que se quiere combatir o eliminar de la arena política, y esta, por desgracia, es una práctica común en países de tendencia totalitarista o donde la concentración del poder atenta contra los derechos de los ciudadanos.
La historia no debe ser ignorada y sus errores reconocidos y enmendados, pues de otra forma estamos condenados a repetirlos.
Los juicios políticos en Costa Rica han sido una realidad, antes y hoy, y si no aprendemos a reconocerlos, combatirlos y extirparlos de nuestros tribunales no habremos aprendido nada de nuestra historia y abrimos un portillo a la violación de los Derechos Humanos.

José Joaquín Jiménez Méndez
Arquitecto