Los hombres del Presidente
El Presidente se ha montado sobre la hoja de ruta que criticó
El Presidente se ha montado sobre la hoja de ruta que criticó
La Administración Solís Rivera llegó con bandera PAC, pero al conformar su gabinete no aprovechó a sus exdiputados (as), que en 12 años habían acumulado experiencia y conocimiento político de los problemas nacionales. A unos los nombraron —congelaron— en juntas directivas de autónomas y de bancos, o de diplomáticos. Así, improvisaron figuras nuevas de poco arraigo en el partido, para un gobierno PAC pero sin “puridad” PAC.
Sin dudarlo, los exdiputados enviados a las llanuras habrían dado mayor peso político y habilidad de gestión. A Solís le vendieron la idea errónea de gobernar con la “banca” y relegar a los “titulares”. El círculo de los más allegados colaboradores del Presidente Solís asumirá la responsabilidad. Círculo conformado por Melvin Jiménez (ministro de la Presidencia), Mariano Figueres (director DIS) y Víctor Morales Zapata (diputado).
Jiménez en pocos días ha denotado ser una buena persona, pero con muy poca habilidad de comunicación política y de dirección —jefatura— de gabinete, no conoce el entramado institucional, su gestión esta condimentada por contradicciones con sus pares y con el Presidente. Además, sus viceministros no le suman, no son “pie de amigo” en su gestión.
Mariano Figueres desde el arranque no comprendió su función, dio declaraciones más que desafortunadas. El PAC ha sido el partido más crítico de la DIS, abogando por su cierre al considerarla una policía política; algo que Figueres se encargó de demostrar al facilitar información para la denuncia de los malos manejos en el Ministerio de Cultura. Además, Figueres no tiene la fuerza política ni las habilidades requeridas para asesorar al Presidente en cuanto estrategia política, pues prioriza el hígado —revanchismo— sobre la prudencia.
Aún más contradictorio resulta ver al diputado Morales Zapata —cuestionado y relegado en campaña por el hoy Presidente y por el PAC— como enlace directo del Poder Ejecutivo con el Parlamento, opacando constantemente a Emilia Molina. Inclusive, fue quien articuló lo referente a los nombramientos en la Junta Directiva del Banco Popular, llevando al Presidente a faltar con su promesa de campaña, que tarde o temprano le pasará factura.
La vicepresidente Ana H. Chacón, quien se había reservado de ser ministra para tener total libertad de acción e influencia en Casa Presidencial, muy rápido fue metida al “freezer” por los hombres del Presidente. Al otro vicepresidente, Helio Fallas, le asignaron ocupaciones técnicas en Hacienda que difícilmente puede participar de las decisiones políticas.
La mayor dificultad de este primer círculo de influencia de Solís es que no es reconocido por sus habilidades políticas, ni por generar empatía, tampoco goza de reconocimiento ciudadano. Esto, sumado a un deambular en la ruta de gobierno, más el haber dejado en banca a mucho “paqueano”, nos avecina a corto plazo un recambio de timón; de lo contrario la brújula podría dirigir a Solís a aguas profundas con tempestades y relámpagos.
El Presidente se ha montado sobre la hoja de ruta que criticó y que dejaron sus antecesores liberacionistas, ejemplos son el Cafta-USA y la presidencia del Celac, instrumentos de esa “finca” que hoy define como “encharralada”, lo cual difícilmente le será suficiente.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo